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Expediente 2019
Lunes 15 octubre, 2018

Un diputado federal levita

Si es cierto que “los amigos son el único patrimonio de los seres humanos”, entonces, un amigo del ingeniero Ricardo Exsome Zapata asegura que el diputado federal anda levitando.
Incluso, otro amigo dice que se cree y siente un iluminado. Un enviado de Dios, se ignora si Dios con mayúscula, el Dios de la iglesia católica, o el dios Quetzalcóatl de los aztecas o el dios Hernán Cortés a quien hace 499 años Moctezuma II confundió con la nueva versión de Quetzalcóatl.

Luis Velázquez

El caso es que, trepado en la curul, ungido presidente de la Comisión de Infraestructura y Obra Pública de la Cámara Baja, está soñando con la candidatura de MORENA por segunda ocasión a la presidencia municipal Veracruz, que perdiera en el año 2017, para el siguiente periodo.
Además, “trepado en los cuernos de la luna” y trepado en “las valencianas de AMLO” que le permitieron ganar la curul, también anda ofreciendo cargos públicos a los cuates (la cuatitud como herencia del sistema priista ya caduco).
Peor tantito: tan firme y seguro está que oferta puestos públicos ya en el gobierno federal, ya en el gobierno estatal con Cuitláhuac García Jiménez, el góber electo.
--Tú dime dónde quieres, en México o en Veracruz, dice a los cuates, se ignora si a los cuates del primero o del segundo o del tercer político del círculo rojo como suele darse entre las elites políticas.
Según las versiones, Exsome anda tan acelerado porque un amigo dice que aportó cincuenta millones de pesos a la campaña presidencial de AMLO, con copia a la campaña de Cuitláhuac.
Otro amigo, quizá temerario y audaz, dice que “se puso bello” con cien millones de pesos.
Y por eso mismo, anda tan envalentonado.

HISTORIA DE UN DESAGUISADO

El diputado federal es el ingeniero que más obra pública tanto federal como estatal ha realizado de norte a sur y de este a oeste de Veracruz.
Apolítico, lo mismo ha ejecutado obra de infraestructura para los gobiernos priistas que para los panistas, quizá algún perredista por ahí, digamos, como presidente municipal.
Uno de sus biógrafos dice que es un profesional de la industria de la construcción honesto. Integro, “a prueba de bomba”, en un mundo donde se vuelven exitosos con el diezmo y el doble diezmo por delante.
Pero, bueno, de pronto le entró la comezón de la política y es cuando, y por lo regular, muchos resbalan.
Y si ganan en las urnas, todavía peor. Descarrilan.
Y si una vez son candidatos y pierden y luego otra vez y ganan, entonces, levitan, pierden el piso, sienten que tocan las estrellas con los dedos, creen que el mundo es un parteaguas, con antes y un después de ellos.
Incluso, a estas alturas quizá ya lo habría experimentado.
Por ejemplo:
Eran aquellos días de los tan anunciados Juegos Centroamericanos en Veracruz, Javier Duarte gobernador, y el paso a desnivel en La Boticaria, en Boca del Río, estaba inconcluso.
La obra, dejada a medias por la empresa constructora. La razón, muy sencilla: el duartazgo les debía y la deuda estaba acumulada, creciente.
Entonces, el secretario de Infraestructura y Obra Pública, el expanista Gerardo Buganza Salmerón, tocó a la puerta de varios ingenieros, arquitectos y constructores para terminar el paso a desnivel y ninguno le hizo fuerte.
--Javier Duarte no paga, le dijeron todos.
Buganza tuvo la revelación de San Pablo camino a Damasco y alguien le susurró a su oído religioso que Ricardo Exsome le entraría.
--Duarte no paga, dijo Exsome cuando escuchó la propuesta.
La respuesta de Buganza fue la siguiente:
--En nombre de Dios, yo me encargo que Duarte te pagará.
Exsome escuchó la palabra bíblica de Buganza y se acordó que Buganza todos los días escucha misa y confiesa y comulga.
--Pero…dijo Exsome.
Buganza lo atajó:
--En nombre de Dios, yo me encargo que Duarte te pagará.

LA GRAN ESTAFA

Exsome Zapata terminó el paso a desnivel y la fiesta de los Juegos Centroamericanos fue un éxito.
Duarte se lució. Se lució más Buganza ante Duarte, quien luego lo removería otra vez a la secretaría General de Gobierno para dar paso al banquero del siglo, el genio creador del SAT, el elbista Tomás Ruiz González.
Pero…Duarte, mejor dicho, Buganza quedó a deber cien millones de pesos a Ricardo Exsome.
Exsome, ingeniero honesto, acostumbrado a ganar el billete “con el sudor de su frente”, tocó la puerta, el corazón, el alma, las neuronas, de Buganza.
Y Buganza ni siquiera, vaya, le contestó el teléfono.
Se escabulló.
Duarte renunció a los 40 días de terminar el sexenio, Buganza también se fue buscando la curul local, Flavino Ríos fue promovido de la secretaría General de Gobierno a la gubernatura, y Exsome quedó esperando.

YUNES LE PAGÓ…

Candidato de MORENA a presidente municipal de Veracruz, un día el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares anunció obra pública para el estado desde el Ayuntamiento de Boca del Río, y Exsome apareció en primera fila.
Se ignora si para licitar o para fajar a Yunes sobre la deuda de los cien millones de pesos heredada por Duarte, incumplida por Buganza, la gran estafa.
El panista Fernando Yunes Márquez derrotó en las urnas al morenista Ricardo Exsome y los días caminaron.
Una mañana, un amigo dijo al secretario de Infraestructura y Obra Pública de la yunicidad, Julen Rementería del Puerto:
--Julen, dale una obra a Ricardo Exsome. Es amigo.
Respuesta de Julen:
--Si yo le doy obra a Ricardo, Yunes me cuelga.
--Pero, Julen, Ricardo es amigo.
--Repito, si le doy obra a Ricardo Yunes me cuelga.
--Pero ¿por qué te va a colgar, Julen? ¿Por qué?
--Porque Yunes dice que Exsome se fue con MORENA.
Y nunca le dieron obra pública.
Tampoco, claro, el gobernador Yunes le pagó a Exsome los cien millones de pesos que Duarte le quedó a deber.

LA TORTILLA SE HA VOLTEADO…

Ahora, “la tortilla se ha volteado” o parece haberse voltado.
Ricardo Exsome, por ejemplo, es presidente de la Comisión de Infraestructura del Congreso de la Unión, jefazo, jefazazo, jefazazazazo.
Además, oferta cargos públicos a los cuates, aunque después de venderles esperanzas y darles espejitos, ni el celular les contesta.
Bien reza el dicho ranchero, “amigo que se encumbra, amigo que se pierde”.
Los políticos así olvidan lo fundamental: los cargos públicos duran un tiempecito y a veces, caray, se termina como Javier Duarte.
En tanto, los amigos, los amigos en las buenas y en las malas, los amigos que dan, pero también reciben, duran más allá de la muerte, como aquellas comadritas de un cuento de Juan Rulfo que se querían tanto que una dijo a la otra:
--¡Ay, comadrita, ojalá la muerte nos lleve juntas para acompañarnos en el camino al más allá porque dicen que es muy feo!
Ojalá Exsome tenga un amiguito así…


1 comentario(s)

Alejandro Soto Domínguez 15 Oct, 2018 - 22:36
Ricardo es nieto de un gran constructor, Don Antonio Exome, honrado a carda cabal, le fio un carretera a Don Agustín, pero buen gobernador se la pago, conclusión tiene buena cepa. Aten Soto

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