El año ya se fue…
**Balance de alcaldes
**De cara a la historia
ESCALERAS: De cara al mes de septiembre, el año 2025 ya se fue. Más todavía, en materia política. Los 212 presidentes municipales de Veracruz cerrando el cuatrienio. Se ignora el trascendido social alcanzado.
Acaso, quizá, una callecita por ahí pavimentada. Unas lámparas públicas habilitadas con focos. Un parquecito en la colonia. Un aula en una escuela primaria.
Y, claro, mucho se duda de una obra de infraestructura de primer nivel, capaz de empujar el desarrollo colectivo.
Menos, mucho menos, la gran obra social. Por ejemplo, para enaltecer la vida cotidiana de los seis de cada diez habitantes en la miseria, la pobreza y la jodidez que precisa el INEGI.
PASAMANOS: “Veinte y las malas”, la mayoría se van sin gloria de por medio.
Mejor dicho, con la venta burda, ramplona, barata y demagógica de esperanzas.
Grandes subastadores de esperanzas que se volvieron.
Bastaría referir el tsunami de violencia. La vida, a la orilla del precipicio de la certidumbre y la seguridad.
El desempleo. El subempleo. Los salarios pichurrientos. Y la migración a Estados Unidos en la peor pesadilla de la historia con Donald Trump.
CORREDORES: Son, pronto dejarán de serlo, alcaldes. Simples administradores de la miseria y la pobreza.
Se irán y heredarán la silla embrujada del palacio al sucesor.
Algunos, por fortuna, han brincado a otro cargo público. Y seguirán ascendiendo.
¡Hosanna, hosanna! Ellos escalando peldaños de la escalera del poder político.
La presidencia municipal, un pivote para su desarrollo exponencial.
Pero en el imaginario social, en la percepción ciudadana, el desencanto y la frustración.
Nadie dudaría de que algunos habrían “ordeñado la vaca”. Y la vaca suiza y que en materia panadera significa un plus porque puede ordeñarse dos, tres veces al día y con un elevado voltejada producción lechera.
BALCONES: De los meses de septiembre a noviembre, aprox., los alcaldes aplicados con los tesoreros, primero, con el ajuste de cuentas para mostrar cuentas claras, pero más aún, para evitar ser descubiertos en posibles trastupijes con el erario.
Y, segundo, para entregar cuentitas al sucesor y todos puedan quedar en paz.
Y si de por medio hay pendientes, entonces, una buena negociación para satisfacción de las partes.
Y, bueno, si por ahí tuvieran una callecita pavimentada en dos, tres cuadras…
Unas lámparas públicas recién instaladas…
Un parque con juguetes infantiles…, etecé, etecé, afinar el programa de inauguraciones, digamos, para cerrar, ajá, “con broche de oro”.
La simulación total y absoluta.
Los mesías que se van.
Vaya, unos presidentes municipales andan cortando el listón, acompañados del sucesor (a) para mostrar la relación cordial entre quien se va y quien llega, ¡hosanna, hosanna!
PASILLOS: Un capítulo político y social por cerrarse. Pero como dice el viejito del barrio, “sin pena ni gloria”.
“Sin pena ni gloria” para la mayoría poblacional porque de seguro habrá quienes se retiren con buenos dividendos.
Lo dijo en el siglo pasado un alcalde priista: “Dejé de ser presidente municipal y dejé de ser pobre”.
En todo caso, la fama pública. (lv)