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Expediente 2022
Martes 04 octubre, 2022

Cloaca del ORFIS

El ORFIS, Órgano de Fiscalización Superior, ha exhibido de nuevo a la 4T “hecha gobierno en Veracruz”. Ay, la purificación moral. Ay, la honestidad valiente.
El cochinero descubierto con lupa en la Cuenta Pública del año 2021 resulta insólito. Y en la lista negra, alcaldes de MORENA.
Insólito: hay una Comisión de Vigilancia de la LXVI Legislatura, encargada de vigilar, ajajá, la rendición de cuentas año con año.

Luis Velázquez

Sin embargo, y hacia el último año de los ediles, el estercolero.
Nunca, pues, en cuatro años, los señores legisladores locales lo advirtieron. Tampoco los olfatearon. Menos tuvieron sospechas.
Se ignora si habrían callado debido, entre otras cositas, a componendas y acuerdos superiores.
Pero los hechos condenan a todos.
En total, quince Ayuntamientos saqueados.
La ex alcaldesa de Juchique de Ferrer (Lizbeth Emilia Portilla Gumercindo) con 27 millones 727 mil pesos como presunto daño patrimonial.
La ex presidenta municipal de Tamiahua (Citlali Medellín Careaga) con once millones de pesos como presunto desvío de recursos públicos.
Y como es diputada local, entonces, blindada con el fuero.
Ella que tanto se la pasó alardeando de una honestidad “a prueba de bomba” y hasta bloque de alcaldesa integró en el norte de Veracruz.
Insólito: desde hace tres años con diez meses, el ORFIS ha interpuesto denuncias penales contra pillerías políticas en la Fiscalía General, y ningún político, ex funcionario público, detenido.
“Mucho ruido y pocas nueces”.
Ahora, una nueva exhibida.
La fama pública de la Comisión de Vigilancia del Congreso y de los jefes máximos del Congreso es que unos a otros legisladores blindan a sus ediles y a los compañeros del mismo partido político.
Y lo hacen bajo lema democrático. Tú cuidas a mi alcalde y yo cuido al tuyo.
Y el pillaje sigue, imperturbable, inderrotable.
Caray, si de manera presunta la ex alcaldesa de Juchique de Ferrer habría dejado un cochinero de 27 millones y medio de pesos, aprox., suficiente dinero para retirarse en paz y durante muchos años dejar de trabajar.
El ORFIS destapando la cloaca.
La Legislatura, encubriendo a los suyos.
El triunfo total y absoluto de la corrupción política.
Por eso, y entre otras cositas, y en nombre de la Revolución, Venustiano Carranza, Pancho Villa y Emiliano Zapata expropiaban haciendas, ranchos y mansiones a los ricos y regalaban a las amantes.
Carranza y Villa, a trío de amantes preferidas que tenían. Sus barbies. Sus Adelitas.
“Tú eres mi patria” solía decir el filósofo, político y escritor, José Vasconcelos Calderón, a una de sus amadas amantes, llamada Valeria en su libro “El proconsulado”, de nombre real, Renata Valeria Rivas Mercado.

NEGOCIOS HASTA CON LOS CUBRE/BOCAS

“El dinero fue desviado” aseguró la titular del ORFIS (Delia González Cobos) en momento estelar cuando revelara el monto total del presunto daño al erario, más de tres mil millones de pesos.
Por eso, se cumplieron diez días de que el palacio municipal de Ayahualulco fue tomado por vecinos encolerizados con el alcalde.
Piden, entre otras cositas, practicar una auditoría técnica y financiera a la tesorería municipal.
Priista, Arturo Morales Rosas, resulta insólito que la población tomara el palacio desde hace diez días y la Comisión de Vigilancia del Congreso y el pastor legislativo, Juan Javier Gómez Cazarín, permanezcan de espaldas, indiferentes.
Más, porque los Morales Rosas han ocupado en tres ocasiones el palacio como jefes máximos.
Casi casi, de hecho y derecho, los Morales dueños de Ayahualulco, tan cerquita de Xalapa y tan lejos de la justicia.
Por lo pronto, caray, la ex alcaldesa de Juchique de Ferrer se dio a la fuga. (La Jornada-Veracruz)
Pero, bueno, “la niña ahogada”, el saqueo al erario del pueblo, el silencio durante cuatro años del Congreso y la Comisión de Vigilancia, en el camino supo y estuvo consciente de que la impunidad era su aliada.
Sabrá el chamán si en el camino salpicó a jefes superiores del Congreso y por eso hizo y deshizo con el presupuesto.
Inverosímil: en Tamiahua, la exalcaldesa, diputada local del Partido Verde, alardeó obra pública construida y ni siquiera, a la fecha, hay fotos que comprueben su existencia.
El mismo caso sucedió con la compra de cubrebocas, botas quirúrgicas y caretas. 118 mil 425 pesos a quien nadie supo de su destino.
Un cochinero, pues, removido por el ORFIS.
¡Ay, la 4T “en la plenitud del pinche poder”!

BAÑARSE Y TINA Y SALPICAR…

A veces, las denuncias del ORFIS parecieran llamadas a misa en el pueblo. Unos, las escuchan y reaccionan. Otros, son indiferentes. Incluso, ni quien haga caso, digamos, porque son ateos.
Y por más y más que el ORFIS se empeña en la rendición de cuentas y secuelas penales anexas y conexas, en el siguiente periodo vuelve a aplicarse y el desenlace es el mismo.
Más todavía, cuando y como en el caso de secretarías del gabinete legal y ampliado en medio del fuego, el góber “tira espada en prenda” asegurando que pronto serán esclarecidos los pendientes.
Y por añadidura, el ORFIS exhibido.
Y en el caso de los presidentes municipales pareciera que por debajo de las cañerías pactaran acuerdos con el Congreso para que todos salgan purificados.
Y de nuevo, el ORFIS exhibiendo pillerías.
Más, se insiste cuando la titular deja claro que “el dinero fue desviado”.
Siempre, en todos los tiempos constitucionales, los compañeros de partido político encumbrados en el poder público suelen blindarse.
Más, como expresa la fama pública, en el ejercicio del poder los jefes de jefes “se bañan en tina y chapotean” y salpican.
El principio universal de que en política las grandes alianzas entre socios y cómplices se vuelven indestructibles porque entre ellos se tapan sus trastupijes.
Por eso, y a pesar de tantas denuncias penales del ORFIS en la Fiscalía General (unas 261 (doscientas sesenta y uno) meses anteriores la mayor parte queda congelada.
Se pierde en el mundo burocrático.
Se empolvan en el limbo.
Se diluyen en las semanas y meses que pasan en la impunidad.
Pero, y por fortuna, la titular del ORFIS ya lo dijo con transparencia:
Uno. La ley contempla siete años para proceder en contra de los políticos pillos y ladrones.
Dos. Ellos tienen, por lo pronto, 500 (quinientos) expedientes abiertos sobre las pillerías.
Cuatrocientos expedientes son de presidentes municipales.
Y el resto, cien, de funcionarios estatales.
Con todo, insólito, inverosímil, los quinientos expedientes negros, sórdidos, siniestros y truculentos en contra de los políticos de Veracruz.
La corrupción, y en el tiempo de la 4T, en su más alto decibel.
Igual que los priistas. Igual que los panistas. Igual que los perredistas. Igual que los verdes. Igual que todos los anexos y conexos.
La tarea pública, el ejercicio del poder, el privilegio, digamos, de gobernar y enaltecer el bien común, en el rincón más arrinconado del infierno, el estercolero, la podredumbre, las cochinadas.
Ninguna otra profesión, oficio, actividad, desempeño laboral tan desacredita y desprestigiado como la política.
Caray, quinientos expedientes salpicados de raterías ta’canijo.
Más, mucho más, cuando los políticos se atragantan hablando de honestidad.
“El dinero público fue desviado” es la verdad universal proclamada por Delia González.
Bien dice el viejito del barrio:
“Los políticos dan asco”.
Y, bueno, si por ahí el ORFIS descubre “una aguja en un pajar”, ¡hosanna, hosanna!
Más, cuando la fama pública registra que si un político encumbrado deja una huella de integridad significa que su despacho contable, su equipo de contadores, su tesorero, su secretario de Finanzas es un químico contable y se las sabe de todas… todas para esconder y desaparecer y manipular entuertos.


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