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07 agosto, 2022

Ricardo Ahued, purificado

Suspirante a la candidatura de MORENA a gobernador, el alcalde de Xalapa avaló Ley Nahle
•Institucional y disciplinado como le enseñaron en el priismo, tirado al pie de la favorita de AMLO
•Con AMLO fue senador de la república y director de Aduanas. Y otra vez alcalde
•Con la Sesión de Cabildo “sacó boleto” para un cargo en el próximo gobierno del Estado


Luis Velázquez

La foto llena de ternura las neuronas y el corazón humana. Está publicada en los medios.
En el centro, el presidente municipal de Xalapa, aplicado, bien aplicadito, con la mano en alto.

  • Ricardo Ahued. Todo se ha consumado…

A los lados, los ediles. Todos, claro, con la mano en alto. Casi casi como el famoso “Levanta-dedos” en el Congreso de la Unión aprobando fast track una iniciativa de ley.
Ellos también, con el ex priista y la revelación guinda y marrón de todos los tiempos, Ricardo Ahued Bardahuil, aprobando la Ley Nahle y que permitirá que durante el próximo sexenio en el palacio de gobierno de la capital suene y resuene “La Marcha de Zacatecas” en vez de “La bamba”.
Por unanimidad, los “Levanta-dedos”. Sesión extraordinaria especial con tal objetivo concreto, específico, conciso y macizo.
Y ni modo, el alcalde “tragando camotes” como dice una ley priista cuando “te acuestas candidato y amaneces” tirado en la lona y en la mesa de los sacrificios.
Ahued fue diputado local y federal y presidente municipal de Xalapa.
Y cuando en el tricolor le negaron la candidatura al Senado agarró su morral y metió sus cosas y migró a MORENA donde ya tenía todo listo.
Tanto que “en un dos por tres” le otorgaron los tres cargos públicos más importantes en su vida pública luego de que Reynaldo Escobar Pérez lo convenciera de dejar el mostrador de plásticos para convertirse en un miembro más de las tribus priistas.
Uno, Senador de la República.
Dos, director (efímero) de Aduanas.
Tres, de nuevo alcalde.
Y cuatro, soñando con la posibilidad de la candidatura de MORENA a gobernador.
Y aun cuando la llamada “Ley Nahle” posibilita, dijo el gobierno del Estado, a todos los habitantes foráneos nacidos en otras entidades federativas (y a quienes se les antoje el viaje aun viviendo en Cabo San Lucas o Puerto Escondido), entre ellos, a Ahued, originario de Hidalgo, Ahued quedó ya, ya, ya, “en la recta final” del viaje.
Ahora, ni modo, “apechugar los vientos huracanados” y levantando la mano en Sesión Extraordinaria de Cabildo para validar el zacatecazo en el principal palacio de Xalapa.
Ahued, conjugando el otro verbo del “sumidero” y que incluye varios episodios.
Uno, sumar. Dos, sumarse. Y tres, sumirse.
Dada su disciplina institucional bien podría, claro, brincar de la silla embrujada edilicia a una silla en una secretaría de Estado en el sexenio 2024/2030 de Veracruz.
La foto de Ahued y su Cabildo llena de ternura las neuronas y el corazón.
¡Ay, quiere llorar, quiere llorar”.

CORTADAS ALAS DE RICARDO AHUED
No hay vuelta de hoja. En el tiempo priista le llamaban “La estampida de los búfalos” y “La cargada”.
Pero “la cargada” está ya ultra contra súper amarrada.
Por ejemplo, la ley dice que para validar la Ley Nahle se necesita el visto bueno de 107 (ciento siete) Cabildos.
Y en contraparte, MORENA, el partido obradorista, ejerce el poder en 122 (ciento veintidós Ayuntamientos) y que por eso mismo desde finales del año pasado inició el cortejo político, social y diplomático de los operadores de la 4T para convertir a los ediles opositores en Morenos.
Y de paso a trío de diputados panistas que levantaron el dedo por la Ley Nahle, ahora, a un pasito de la expulsión partidista.
Así, la Ley Nahle está lista, sin ningún tropiezo ni sobresalto en el camino.
Los 122 alcaldes “tendidos al piso” de la denominada “la mujer más culta y más importante”, no de Veracruz, tampoco del país, sino de América Latina y del mundo.
Significativo, claro, que el alcalde de Coatzacoalcos, Amado de Jesús Cruz Malpica, fuera el segundo más aplicadito, luego del edil de Puente Nacional, en aprobar la Ley Nahle y sin sesión previa de Cabildo.
Al más fino y puro Dedazo priista.
Indicativo que el presidente municipal de Poza Rica, jugador de béisbol que fuera, conocedor de las pichadas y los jonrones y las ponchadas, también levantara el Dedo Sacrosanto a favor de la secretaria de Energía.
Pero más, mucho más significativo, trascendente, palabras mayores, el Cabildo de Ricardo Ahued.
Simplemente, porque la Ley Nahle le cortó las plumas y las alas y los sueños y las esperanzas y la utopía.
Más, luego de tanto incienso y loas de AMLO, el presidente de la república amorosa, en su momento.
Con todo, su gran disciplina asombra y deja perplejo, aun cuando la institucionalidad la habría aprendido en el priismo.
Además, claro estaba y está que si Nahle fue diputada federal, senadora, coordinadora de los legisladores federales en el Congreso de la Unión y secretaria de Estado con el Dedazo de AMLO, entonces, estaba arriba, en las nubes obradoristas, mil, dos mil, tres mil años luz de distancia de Ahued Bardahuil.
Ahora, y pensando en el futuro, el alcalde de Xalapa ha de esmerarse para congraciarse con la inminente candidata marrón a la gubernatura.
La Ley Nahle estremeció las entrañas del hidalguense avecindado en Xalapa y en donde le ha ido bien, mejor, que en Hidalgo.
Empresario exitoso, político exitoso.


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