12 gatos de Monsiváis
•Amigos los adoptaron
•50 perros de Hemingway
EMBARCADERO: El escritor Carlos Monsiváis Aceves fue un genio de la literatura periodística... La mayor parte de sus veinte, veinticinco libros, son crónicas reporteadas en el terreno de los hechos y que con su cultura universal las enriquecía... Era genial, entre tantas otras cositas, para la ironía, la burla y el sarcasmo, con todo y que Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura, decía que era un escritor de ocurrencias
Luis Velázquez
Además, era animalista… Por ejemplo, su señora madre, quien le enseñara a escribir a los 5 años de edad, aprox., le dijo que perdería el tiempo con gatos, y entonces, adoptó perritos… Muchos años después, ya adulto, vivía con doce gatitos…
ROMPEOLAS: Cada uno de los gatitos tenía, claro, lógico, y como es habitual, un nombre… Pero los nombres de los gatos de Monsiváis tenían un significado social, cultural y político… Por ejemplo, los bautizaba con nombres de políticos famosos, polémicos y controvertidos… Desde presidentes de la república hasta legisladores federales y gobernadores…Y cada vez que tenía invitados en casa para comer o ver películas en su sala de cine, presentaba a los gatos… Los gatos eran dueños de la casa… Hay fotos, por ejemplo, donde los gatos están encima del escritorio de Monsi, que así le llamaban los amigos…
ARRECIFES: Una vez invitó a unos amigos, escritores, y al empresario más rico del país, y unos años del mundo, Carlos Slim Helú, a comer y ver una película, otra de las grandes preferencias de Monsiváis… Estaban mirando la película y uno de los invitados fue al baño… Y cuando cruzó la sala miró a un gato orinando el saco de Slim, que había dejado sobre el sofá… Y aquel escritor sonrió, diciéndose que significaba la venganza obrera en contra del magnate…
ESCOLLERAS: La debilidad de Monsi por los gatos es la misma, digamos, que tenía Ernest Hemingway con los perros… En su casa en Finca Vigía en Cuba, el señor Hem (así le decían los cuates) tenía cincuenta perritos… Uno de ellos, era el favorito… Y cuando comía lo trepaba en la mesa y le ponía leche en un platito y luego servía una gotitas de whisky y las revoloteaba para darle sabor… Monsi, quien no tomaba ni fumaba, era feliz cargando a los 17 gatitos y paseándolos en casa…
PLAZOLETA: Hacia el final de su vida, cuando estuviera internado en un hospital donde muchas semanas después falleciera, los amigos vivían angustiados con el destino de los gatos… Entonces, y luego de varias tertulias, decidieron adoptar los gatitos cuando el escritor muriera… Y como fue, en efecto… Por ejemplo, la gran cronista y novelista, Elena Poniatowska, adoptó un gatito y que ahora se pavonea orgulloso en la casa de la escritora que en su infancia viviera en París, luego de nacer en Polonia… Uno que otro gatito quedó con unos familiares de Monsiváis…
PALMERAS: El escritor defeño tenía el don de la ubicuidad… En un día, aparecía en varios eventos… Por lo regular, siempre para reportear una crónica… Otras veces, solidario, como él mismo decía, “con las causas difíciles, desamparadas y perdidas”… También, para participar en un debate con sus pares y dispares… Alguna vez, una chica le dijo en una conferencia que estaba preocupada porque “había ocasiones en que leía sus crónicas y simplemente no lo entendía”… Entonces, el escritor le contestó de una manera sencilla, irónica y categórica… “No te preocupes, le dijo, también hay veces en que ni yo mismo me entiendo”…