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Expediente 2022
Sábado 22 enero, 2022

Caballo desbocado

Sergio Gutiérrez Luna se metió en el Veracruz de la 4T como un caballo desbocado en el carril.
Diputado federal y presidente (por un año) de la Mesa Directiva del Congreso de la Unión, soñó con ganar en doce meses lo que nunca antes en su vida política.
Entonces, se anotó en el palenque guinda y marrón soñando con la candidatura de MORENA a gobernador en el año 2024 cuando, caray, la secretaría de Energía, Rocío Nahle García, está ultra contra súper amarrada.

Luis Velázquez

Y más, mucho más, si en tiempo y forma entrega la Refinería de Dos Bocas, Tabasco.
Sin duda, un hombre frívolo, urgido de las candilejas pues pocos, demasiados pocos lo conocían, organizó desayunos, comelitonas y cenas y caminó de sur a norte y de este a oeste del Estado jarocho proclamándose como el mesías enviado por un Ser Superior para salvar y/o redimir a Veracruz.
Desbocado, con espacios comprados en la prensa que le dedica hasta la portada, la portada que es, ha de ser inmaculadamente sagrada para el periodismo, alborotó la gallera morenista.
Incluso, el góber de la 4T se le fue encima… simplemente, porque le alborotaba, más que las hormonas, las pasiones ya por la jefatura del Poder Ejecutivo Estatal, ya, trascendió, por la Senaduría de la República.
Sin nadie que lo detuviera, el diputado federal siguió pa’lante, como piedra rodando en la ladera hasta el fondo del precipicio.
Y cometió resbalón inédito.
Soñando quedar bien con AMLO, el presidente, quizá congraciarse su amistad y/o simpatía, meterse a la cocina del obradorismo, Gutiérrez “aprovechó el viaje” y se lanzó en contra de los funcionarios del Instituto Nacional Electoral, INE.
En su locura política, hasta interpuso una denuncia penal contra seis consejeros electorales y en contra del secretario ejecutivo del organismo.
Fue, dijo el titular del INE; Lorenzo Córdoba Vianello, un hecho inédito en los 31 años de existencia del organismo.
“Hemos llegado, dijo Lorenzo Córdoba, a un inédito y condenable uso del brazo penal del Estado para tratar, ni siquiera, de limar diferencias.
“Hoy se están utilizando tipos de presiones que rayan en un uso arbitrario y, me atrevo a decir, usos autoritarios del poder”.
“Una actitud autoritaria de alguien que ostenta la titularidad de uno de los poderes del Estado” (Proceso 2358, Arturo Rodríguez García).
Entonces, ni hablar, AMLO asestó un manotazo. Y el manotazo fue contra Sergio Gutiérrez Luna.
Simplemente, se había pasado de tueste en la obsesiva obsesión de quedar bien con el presidente de la república.
Y es que Gutiérrez Luna tiene un claro historial.
Primero, en la Cámara de Diputados “con una clara fijación por atacar, descalificar, denostar y, sobre todo, desmontar al INE con sus iniciativas”.
Y segundo, caray, lograr que la organización electoral regrese a Gobernación, como estuvo durante tantos años de la llamada “Dictadura perfecta” con el priismo en el poder, y lo que significaría “un retroceso democrático”.
Todo, soñando que así, AMLO dejaría de mirar a Rocío Nahle para la gubernatura de Veracruz y quizá, quizá, quizá, lo viera a él y quien antes era uno de los quinientos diputados federales, y de pronto, ungido presidente de la Mesa Directiva la frívola vanidad le ha ganado.

EL EGO EN EL MÁS ALTO DECIBEL

Sediento y necesitado de candilejas, incienso y titulares, a todo ha recurrido.
Desayunos con los sectores sociales en cada pueblo visitado.
Desayunos con reporteros.
Llevar conjunto folklórico de Veracruz (y/o de la ciudad de México) al Congreso de la Unión para que le cantaran y bailaron “El tilingo lingo” y “La bamba”.
Que donar su salario de diputado federal por un mes, claro, para comprar juguetes para los niños pobres.
Promoverse en la prensa de Veracruz, pero también, en la defeña.
Bajar “las perlas de la virgen” a los cañeros y profesores en reuniones multitudinarias y que traslucen acuerdos con la dirigencia nacional.
Totalmente desconocido hacia mediados del año anterior, por aquí fue ungido presidente de la Mesa Directiva del Congreso federal, le salieron las alas para volar alto, como si la nominación por la gubernatura de Veracruz pudiera construirse de la noche a la mañana como por arte de magia.
Mal hizo, claro, el góber de la 4T en descalificarlo porque en automático lo hizo crecer.
Simplemente, lo mejor era ignorarlo.
Pero, bueno, “crecido al castigo”, arropado como uno de los tres grandes Poderes de la Unión, pensó que “metería jonrón con casa llena” con la denuncia penal en contra de seis consejeros electorales.
Y AMLO, el presidente, le reviró como diciendo “no me ayudes, compadre”.
Perdió los estribos. La obsesiva obsesión por el siguiente cargo público le produjo cortocircuito con sus neuronas y se dejó llevar por el corazón y/o el hígado y “utilizó el brazo penal para perseguir y amedrentar” como dijo Lorenzo Córdoba al semanario Proceso.
El diputado federal “cruzó (así) una frontera que jamás debió cruzarse”.
Y MORENA, quizá AMLO, quedaron manifiestos.
O en todo caso, el grupo político de MORENA al que pertenece Gutiérrez Luna, todo indica, de Mario Delgado, coordinador de la bancada legislativa de MORENA en el Congreso de la Unión.
Y a su vez, gente de Marcelo Ebrard Casaubon, secretario de Relaciones Exteriores.


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