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Viernes 23 julio, 2021

Los muertos incómodos

32 reporteros asesinados en Veracruz y todos en la impunidad
•De Miguel Alemán a Kuitláhuac García, Veracruz, oliendo a pólvora y sangre periodística
•El 99 por ciento de los casos, archivados, en la impunidad y el olvido
•Regina Martínez Pérez gana premio María Moors Cabot de Estados Unidos
•Ejecutados con saña, barbarie, alevosía, ventaja y premeditación
•Poco a poco, sepultados en la memoria y el desdén hasta de la CEAPP


Luis Velázquez

De los 19 reporteros asesinados y tres desaparecidos en el casi sexenio de Javier Duarte (renunció cuando faltaban 40 días para terminar el mandato constitucional), únicamente, Regina Martínez Pérez, corresponsal de Proceso, asesinada en el año 2012, está, sigue en la cancha pública.

  • Regina Martínez. Premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia

Incluso, alcanzando más y más reconocimientos.
El último, la Universidad de Columbia, le acaba de otorgar el premio anual María Moors Cabot (antes, mucho antes, lo mereció don Julio Scherer García).
En su caso, premio Post Mortem.
Antes, mucho antes, Regina Martínez fue incluida en la lista de los reporteros ejecutados en el mundo en un extenso y gigantesco reportaje trabajado y publicado por un montón de periódicos en los 5 continentes.
Durante mucho tiempo, su foto estuvo en la exposición gráfica de un periódico de Gran Bretaña.
Antes, el gobernador jarocho de la 4T quiso crear el premio anual de Periodismo con su nombre, pero un quinteto, cuarteto de reporteros se indignaron y Kuitláhuac García Jiménez metió reversa... para llevar en paz la fiesta.
Antes, un grupo de reporteros de Xalapa decidieron cambiar el nombre al Parque Lerdo por Parque Regina Martínez y sufrieron bloqueo tanto del presidente municipal como del gobierno de Veracruz.
Se deberá, quizá, quizá, quizá, a que Regina era corresponsal de Proceso en Veracruz y antes había sido de La Jornada-México.
Se deberá acaso a que los familiares y amigos reporteros de Regina han estado pendientes reclamando justicia.
Se deberá quizá a su trabajo periodístico.
Se deberá acaso a que Regina Martínez fue la primera mártir, la primera heroína de Proceso en el país.
Se deberá quizá a que don Julio Scherer García, director general de Proceso, acompañado de su staff directivo, estuvo en Xalapa y encaró a Javier Duarte y luego de escuchar explicaciones, Scherer le reviró con tres palabras bíblicas: "No les creemos".
Pero en todo, se trata de una vida humana, todas invaluables, de igual manera como la vida de los 18 reporteros asesinados en el duartazgo, más los tres desaparecidos que desde aquel sexenio nada, absolutamente nada ha trascendido de ellos.
Con todo, y nueve años después, el crimen de Regina, en la impunidad de cara al sol, igual, igualito, que el resto de trabajadores de la información asesinados y desaparecidos.
Y en el Veracruz, tierra de impunidades, también crímenes sin castigo las ejecuciones de reporteros en otros sexenios:
Kuitláhuac García Jiménez, tres reporteros (una mujer y dos hombres) asesinados.
Miguel Ángel Yunes Linares, 5.
Fidel Herrera Beltrán, 4.
Miguel Alemán Velasco, uno.
De entonces a la fecha, treinta y dos reporteros, fotógrafos, camarógrafos y editores privados de su vida, con la impunidad floreciendo en el surco fértil.
24 años de impunidad en un Veracruz donde el homicidio del último reportero sepulta en el archivo los anteriores formando una cadena de inmunidad para los asesinos físicos e intelectuales.

SAÑA Y BARBARIE, ALEVOSÍA, VENTAJA Y PREMEDITACIÓN
Regina Martínez, cierto, cierto, cierto, es un símbolo, un ícono, de igual manera como el resto de colegas sacrificados.
Su muerte entra en la página sórdida, siniestra y sombría del bajo crimen.
Murió degollada.
Secuestrada, desaparecida, asesinada y decapitada Yolanda Ordaz, de la fuente policiaca de Notiver.
Noel López Olguín, secuestrado, asesinado y sepultado en fosa clandestina.
Asesinados por la espalda Miguel Angel López Velasco, subdirector de Notiver, con su hijo, fotógrafo, y su esposa.
Misael López Solana, asesinado con su padre y su señora madre en una vorágine de sangre una madrugada en su casa.
Yolanda Ordaz, secuestrada, desaparecida, asesinada y decapitada, y arrojado su cadáver en una calle de Boca del Río.
Gregorio Jiménez de la O, reportero de El Liberal, de Coatzacoalcos, secuestrado, desaparecido, obligado a cavar su propia fosa y luego tiro de gracia.
Los fotógrafos Guillermo Luna, Gabriel Huge y Esteban Rodríguez, secuestrados, torturados, asesinados y cercenados y metidos sus restos en bolsas negras de la basura y tirados en un canal de aguas negras.
Víctor Manuel Báez, secuestrado y asesinado y arrojado su cadáver en calle de Xalapa.
Anabel Flores, plagiada en el centro de Veracruz, desaparecida, asesinada y arrojado su cadáver a orilla de carretera poblana.
Pedro Tamayo, asesinado una noche en Tierra Blanca enfrente de su casa cuando atendía su negocito de hot-dogs.
Gregorio Jiménez de la O., secuestrado, desaparecido, obligado a cavar su propia fosa y ejecutado con tiro de gracia.
Moisés Sánchez, secuestrado, desaparecido, asesinado y tirado su cadáver en carretera estatal.
Entre otros.
Todos, asesinados con saña y barbarie y con alevosía, ventaja y premeditación, como si fueran los peores homicidas de la vida.
Y sin embargo, desde el sexenio de Javier Duarte, 2010/2016, en la impunidad.
Lo peor entre lo peor: ninguna Fiscalía General ni tampoco la Comisión Estatal de Atención y Protección a Periodistas, CEAPP, se ocupa de dar seguimiento para rastrear la pista de los gatilleros físicos e intelectuales.

NADA LOGRÓ JULIO SCHERER EN DOS AÑOS...
Regina fue asesinada en el año 2012.
Don Julio Scherer García murió el 7 de enero del año 2015.
En el año 2015, Javier Duarte iba en el quinto año del sexenio, "en la plenitud del pinche poder".
Y del año 2012 hacia 2014, Enrique Peña Nieto presidente de la república, Scherer, desde Proceso, tuvo dos años para cabildear y presionar y seguir presionando para esclarecer el homicidio de la corresponsal en Veracruz.
Y sin embargo, su fuerza periodística, moral y social fue insuficiente.
Por el contrario, un (presunto) asesino de Regina, detenido e internado en el penal de Pacho Viejo, dejado en libertad "por falta de pruebas".
El otro, parece, murió de Sida.
Y en la superficie política y social quedó la percepción de que el crimen sigue impune nueve años después.
Y, bueno, si Scherer, el Francisco Zarco del siglo XX como lo conceptuara el escritor Carlos Fuentes Macías, se topó con pared reclamando justicia por el asesinato de Regina Martínez, más, mucho más, en el caso de otros colegas asesinados.
Sólo faltaría que Amlo, el presidente de la república, igual, igualito como ha dispuesto con el caso de la señora Ernestina Ascencio, ultrajada por soldados rasos y fallecida en un poblado de la sierra de Zongolica, y como también dispuso con los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, disponga reabrir, no solo el crimen de Regina Martínez, sino de los treinta y dos reporteros ejecutados en los sexenios de Miguel Alemán, Fidel Herrera, Javier Duarte, Miguel Ángel Yunes Linares y Kuitláhuac García.
Más ahora, con la fiebre justiciera en contra de los ex presidentes de la república que están vivos, a saber, Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón Hinojosa, Vicente Fox Quesada, Ernesto Zedillo y Carlos Salinas, exonerando por completo a Luis Echeverría Álvarez con su masacre de Tlatelolco en aquel movimiento estudiantil del 68 y la masacre del 10 de junio de 1971, el famoso Jueves de Corpus.

LOS MUERTOS NECESITAN JEFES DE PRENSA
La vida (¡Ay, la vida!) sería diferente, por ejemplo, si los reporteros de cada región geográfica de Veracruz se integraran en una comisión, una ONG, una fundación, un grupo, un comité, para dar seguimiento a los crímenes de los reporteros de cada latitud geográfica.
Así, todos juntos, empujaríamos, digamos, la carreta para el más bello día en la historia de las mujeres y de los hombres y de los pueblos con la justicia "rápida, pronta, expedita, concisa, precisa y maciza".
Cabildeando en ONG nacionales y extranjeras...
Tocando las puertas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos...
Foros en las facultades de Comunicación...
Abriendo puertas mediáticas...
Tendiendo vasos comunicantes con la Fiscalía General..., para así, y entre objetivos, visibilizar la impunidad en que están los asesinatos de trabajadores de la información.
Igual, igualito, digamos que los Colectivos integrados con madres y padres con hijos y parientes desaparecidos.
En ningún momento se trataría de una guerra de papel ni tampoco una insidia contra la Fiscalía o la CEAPP, sino simplemente, la búsqueda de la más antigua, histórica, legendaria, mítica y bíblica demanda de justicia social.
Y es que entre más el gremio reporteril olvide a los colegas asesinados, y únicamente los recuerde, digamos, en el aniversario luctuoso o en el café frente a un lechero o en la cantina con unas copitas fermentando en el cuerpo humano y las neuronas, la impunidad se multiplica.
Y los crímenes.
Y aun cuando se trataría de un riesgo, quizá bastaría para encender la llama social de la justicia.
Los muertos también necesitan jefes de prensa...


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