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Jueves 10 junio, 2021

Coletazo de MORENA descalabró al PRI

El tricolor, en uno de los peores tiempos de la historia local
•En 5 años, en el rincón más arrinconado del infierno
•Ninguna curul local y sólo una diputación federal
•De 212 presidencias municipales, únicamente 22 alcaldes; indígenas y rurales


Luis Velázquez/Foto: Yerania Rolón

¡Ay, los priistas de Veracruz! "Ni el polvo vieron" a MORENA. Y eso que iban en alianza con el PAN y PRD.
De las treinta diputaciones locales, ninguna ganaron.
Apenas, apenitas, el puntaje les alcanzó para par de pluris. Y pluris, claro, lógico, obvio, a tono con la cultura tricolor, para los jefes máximos: Marlon Ramírez y Anilú Ingram Vallines.

  • Marlon Ramírez, el Presidente de las Derrotas

De los veinte diputados federales, apenas, una sola curul. Pepe Yunes Zorrilla, por el distrito de Coatepec.
Caray, Américo Zúñiga y Adolfo Mota, con una biografía como para secretarios de Estado, derrotados en las urnas.
Y de las 212 presidencias municipales, únicamente veintidós.
Y veintiún, de municipios indígenas y serranos donde todavía pueden venderse esperanzas burdas y vanas.
Una de las peores derrotas para el PRI en la historia local.
Quizá, comparada con la derrota de Miguel Ángel Yunes Linares como presidente del PRI cuando perdiera, primero, 107 (ciento siete) presidencias municipales, y segundo, la candidatura a gobernador en el Chirinato.
Del partidazo en el siglo pasado y todavía hacia el año 2010 con el triunfo de Javier Duarte operado por Fidel Herrera Beltrán, el mal fario y el peor karma inició en el año 2016, y en menos de 5 años, en el fondo del precipicio, en el rincón más arrinconado del infierno, allí donde Dante Alighieri decía que ninguna esperanza existe para entrar al paraíso.
Cierto, ciertísimo, Jorge Uscanga Escobar, ex subsecretario de Gobierno, ex diputado local y federal, ex presidente del CDE del PRI, ex alcalde de Xalapa, dice que "en política no hay muertos"... ¡y que sabrá el brujo tuxtleco dónde andará!
Pero al mismo tiempo, cuando de pronto, ¡zas!, las derrotas empiezan como en cascada, vértigo huracanado, hacia el abismo más profundo, solo queda, dice el viejito del pueblo, "poner las barbas a remojar".
O en todo caso, bajarse del barco a la mitad del océano... y migrar a otro partido.
De consuelo, los priistas convocan la alegoría de la Renata, la Reserva Nacional del Talento.
Pero..., necesitarán a cualquiera de los doce apóstoles de Jesús para resucitar.
Andan en caída libre.
Tan soberbios que, por ejemplo, miran los vientos huracanados y ninguno se hinca. Por el contrario, a tono con la cultura priista, más soberbios se vuelven.
Por ejemplo, en montón de pueblos lanzaron candidatos a presidentes municipales a caciques, esposas e hijos de caciques, y como decía Jaime Torres Bodet, "las mismas caras, los mismos rostros" y las mismas mañas "de siempre".
Y la población electoral, harta, molesta, irritada, encabritada, votó contra ellos.
Nada documenta la ambición sin límites de los priistas como Marlon Ramírez y Anilú Ingram con su AutoDedazo como candidatos en la lista uno y dos de los pluris para diputados locales y, claro, también, de Héctor Yunes Landa, quien confiado aceptara la lista número tres y quedó fuera.
Nada expresa el mesianismo de Gonzalo Morgado Huesca, cuarenta años en el PRI, diputado local y federal, presidente del CDE, director del Instituto de Pensiones, y renunciar al tricolor y fundar su partido, Podemos, y aplicar el AutoDedazo e imponerse en la lista número de candidatos a diputados locales pluris y quedar fuera.
Nada llena de ternura como el caso de Ranulfo Márquez, diputado federal, secretario de Desarrollo Social, el operador de Carlos Salinas de Gortari, vía Fidel Herrera Beltrán, en su candidatura presidencial ante la autoridad electoral, el político que una madrugada salvara a Carolina Gudiño Corro de su derrota como candidata fidelista a la presidencia municipal jarocha, convertido ahora en el defensor del morenista Ricardo Exsome Zapata, aspirante a la alcaldía jarocha, en el OPLE, Organismo Público Local Electoral.
Nada inunda el corazón de mucha, muchísima ternura como la segunda derrota de Carolina Gudiño en las urnas, tiempo aquel cuando el delegado Reynaldo Escobar Pérez, contando los votos, se puso de pie y exclamó: "¡Paren esta masacre!".
Del partidazo del siglo pasado al partido, desconfigurado, en la lona, "la pena de la pena ajena".

HARTAZGO ROJO EN EL TUÉTANO SOCIAL
Aun cuando el tricolor ya había perdido varias gubernaturas, en el año 2000 fue la derrota más ignominiosa de su vida. Tiempo cuando el panista Vicente Fox Quesada ganó la presidencia de la república. Tiempo repetido con Felipe Calderón en el año 2006. Tiempo repetido con Andrés Manuel López Obrador en el año 2018.
Y es ahora con López Obrador, cuando con su partido, MORENA, ganó once gubernaturas y tendrá dieciséis.
Y cuando ganó mayoría simple en el Congreso de la Unión pero necesitará más votos para reformar la Constitución, incluso, negociará con el PRI, que ya lo dijo, priista López Obrador que fuera y hasta presidente del CDE del PRI en Tabasco con el gobernador Enrique González Pedrero.
Pero la cultura priista está hasta en el tuétano social.
Uno, la soberbia. Dos, el mesianismo. Tres, el Dedazo. Cuatro, el Autodedazo.
Cinco, el pillaje y la corrupción. Seis, la imposición. Siete, las sucias y turbias negociaciones de las tribus priistas de espaldas a la militancia.
Ocho, las urnas embarazadas. Nueve, el reparto del poder con los cargos públicos entre las elites.
Diez, lanzar a las esposas, los padres, las madres, los hijos, los hermanos, los tíos y los primos, y hasta las barbies del momento, a cargos de elección popular.
Once, la impunidad.
El día cuando en el siglo pasado perdieron la primera gubernatura, en Baja California, quedaba anunciado que algún día perderían la presidencia de la república.
Y que luego, poco a poco, pian pianito, perderían el reino total y absoluto, como ahora.
Más, con la famosa huelga de hambre de don Luis H. Álvarez en Chihuahua.
Y con la caminata del doctor Salvador Nava, de San Luis Potosí a la Ciudad de México defendiendo su triunfo electoral en las urnas para gobernador ante el priista Fausto Zapata, y a quien obligara a renunciar.
Y con el asesinato del priista Luis Donaldo Colosio y del también priista, José Francisco Ruiz Massieu, quizá, éste último, en ajuste de cuentas familiares.
Nunca, entonces, ni ahora, las tribus rojas escucharon el palpitar social.
Creyeron que significaban hechos aislados.
Se les olvidó "El topo" de Carlos Marx, la figura política que antes de salir del fondo de la tierra a la superficie saca la cara y olfatea los vientos y mide y calibra la temperatura social.
Bien reza el dicho bíblico. No hay peor sordo que quien no quiere oír ni peor ciego que quien no desea ver.
El novelista Morris West lo escribió en su novela El arlequín: los grandes imperios y emporios se desmoronan y caen desde adentro.
Pero los priistas, echados para adelante, llenos de soberbia y altivez, nunca hicieron caso...
Todos ellos, la mayoría, como Calígula, quien en su reinado como emperador exclamaba frase bíblica, memorable, recordable y citable: "Hay días cuando me siento dios".

LOS DUEÑOS DE TODAS LAS PELOTAS Y CANICAS
Era el partido invencible. Ganaba de todas, todas. Y si perdía, arrebataba. Su cultura priista era la siguiente:
Perdemos en las urnas, ganamos en los tribunales... con tribunales, claro, a modo.
Ejercían el poder con exclusión.
Primero, ellos.
Después, sus primeros, segundos y terceros círculos del poder.
Eran los dueños de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Dueños del presupuesto público.
Dueños de las corporaciones policiacas, entre otras cositas, para intimidar, azuzar, secuestrar, desaparecer y asesinar a los incómodos e indeseables.
Dueños de la obra pública para asignarse por dedazo y autodedazo y asignación.
Dueños de la mayoría de los medios a quienes aplicaban la filosofía porfirsta de "Pan o palo".
Pan, para los sumisos. Palo, para los irredentos.
Dueños únicos y absolutos del poder se volvieron mesiánicos.
Y por desventura para todos ellos, así continúa... la mayoría.
Y "están viendo la tempestad... y no se hincan", claro, porque antes nunca se arrodillaron.
Eran los Pedro Páramos de la gran hacienda porfirista llamada México y llamada Veracruz.
Javier Duarte lo decía así: "Como gobernador me volví sexy".
Fidel Herrera Beltrán lo expresaba de la siguiente manera: "Estoy en la plenitud del pinche poder".
"¡Mátalos en caliente!" ordenó Porfirio Díaz Mori a su gobernador jarocho, Luis Mier y Terán, y ordenó asesinar con tiro por la espalda y tiró de gracia a los 9 jarochos sublevados a su reelección.
"Llámenme su Alteza Serenísima" decía Antonio López de Santa Anna y sepultó con honores militares la pata perdida en la batalla de Tampico.
El triunfalismo.
La frívola vanidad.
El mesianismo.
El PRI, con Marlon Ramírez, en uno de los peores capítulos de su historia.
Además, la mayoría de las tribus rojas, desprestigiadas por su ambición inescrupulosa.

UN PRIISTA DE ABOLENGO Y PROSAPÍA
¡Ah!, el PRI de Marlon ganó veintidós presidencias municipales. Todas, en regiones indígenas y rurales, allí donde todavía la cultura priista se impone o puede imponerse.
Incluso, ganó en un municipio suburbano. Cuitláhuac.
Y que, bueno, MORENA bien pudo tener como objetivo para estar a la altura del nombre del góber de la 4T.
Cuitláhuac...el municipio, para Cuitláhuac, el gobernador.
Pero, bueno, quizá para la próxima si así fuera considerado.
Podemos, de Gonzalo Morgado Huesca y Francisco Garrido, también ganó alcaldías. Cinco. Todas, en regiones indígenas y rurales. Indicativo y significativo, claro.
El tricolor, sin embargo, ganó una alcaldía, digamos, de lujín. Orizaba con Juan Manuel Diez Francos.
Diez Francos ha sido alcalde en dos ocasiones. 2007/2010. Y 2014/2017. Y ahora será en el período 2022 a 2025.
Pero Juan Manuel también ex diputado, tiene, más allá del tricolor, capital propio, además empresarial, social y político.
Y por tanto, tiene un nombre, prestigio, abolengo, prosapia que cuidar.
Y de ñapa, ya lo convencieron de soñar con la candidatura priista a gobernador en el año 2024.

ENFRENTE, EL 2024...
El PRI, descabezado, de cara al año 2024 para la elección de gobernador.
Un plus, Juan Manuel Diez Francos.
Otro, quizá, quizá, quizá, José Yunes Zorrilla.
Y pare de cantar.
Además, si va solo, "veinte y las malas" que terminará hecho polvo y talco en las urnas.
Necesitará aliarse.
Digamos, respiración artificial.
De boca a boca.
Mano a mano con el PAN y el PRD, acaso.
Además, el PAN, el primer partido político opositor en Veracruz, designando al candidato.
Más aún: MORENA estará "en la plenitud del pinche poder" y la pelea electoral será como enfrentarse a un dinosaurio, tremendos coletazos con que arrasa.
Claro, hace más de dos mil años, los dinosaurios y las cucarachas competían para la sobrevivencia.
Los dinosaurios desaparecieron. Las cucarachas tienen, como diría Juan Gabriel, vida eterna.
Ya se verá, entonces, si la oposición política en Veracruz, convertida en cucaracha por MORENA el 6 de junio, pudiera encarnar en la parábola...


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