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Sábado 24 abril, 2021

Cien años de soledad

•18 meses encerrado
•30 mil cigarros fumados

UNO. “Cien años de soledad”

Quizá al lector pudieran interesar los siguientes datos poco conocidos sobre la escritura de la novela “Cien años de soledad” que catapultara a Gabriel García Márquez a la fama mundial, y como decía Plinio Apuleyo Mendoza, su amigo, le permitió que a partir de entonces el Gabo

Luis Velázquez

pagara las cuentas en las tertulias con los cuates.
En un principio, García Márquez calculó que la escribiría en medio año, pero la escribió en dieciocho meses.
Y por eso mismo, vendió su automóvil Opel, que había comprado con las regalías de “Los funerales de la mamá grande”.

DOS. Canija pobreza

Entonces, entregó el dinerito completo a su esposa, Mercedes Barcha, para programar el gasto familiar en el próximo semestre y encerrarse a escribir la novela.
El día cuando terminara, un año y medio después, estaba ultra contra súper endeudado hasta con el carnicero y el panadero de la esquina.
Para la fecha, la deuda ascendía a ciento veinte mil pesos.
Ahora, le dijo su esposa, solo falta que la novela no sea buena.

TRES. 30 mil cigarros escribiendo

En un principio, la novela tenía mil trescientas cuartillas y fue reducida a cuatrocientos noventa.
En los 18 meses de la escritura, el Gabo se fumó treinta mil cigarros encerrado en su estudio de las ocho de la mañana a las dos de la tarde.
Y como los amigos que lo visitaban en las tardes lo acosaban sobre la novela, inventó otra novela que les iba contando.
El día cuando el poeta Álvaro Mutis, leyó “Cien años de soledad” quedó perplejo porque era otra la historia.

CUATRO. Hasta la batidora vendieron

En los 18 meses de la redacción, el Gabo y su esposa fueron vendiendo muchas cosas de uso familiar, entre otras cositas, hasta la batidora y que era un regalo de boda.
Luego de tanta fama con la novela publicada, García Márquez prendió fuego a todos los apuntes de la genealogía de los Buendía para evitar que los estudiosos siguieran la pista.
Incluso, prendió fuego a las cartas enviadas a Mercedes Barcha en su tiempo de noviazgo cuando era “feliz e indocumentado”, cada uno viviendo en ciudades diferentes y distantes.

CINCO. Macondo irreal

La novela consta de veinte capítulos donde cuenta la historia de siete generaciones de los Buendía y en donde refiere que nunca Macondo existió como pueblo porque Macondo es un estado de ánimo.
Un estado de ánimo de igual manera, digamos, que Comala de Juan Rulfo y que Yonapatawa de William Faulkner.
Sin embargo, tanto fue el éxito en el mundo que por todos lados aparecieron cafés, restaurantes y antros con el nombre de Macondo.
Incluso, muchos padres bautizaron a sus hijos con el nombre de Gabriel y hubo matrimonios que se apellidaban García y Márquez y entonces, sus hijos se llamaban Gabriel García Márquez.

SEIS. Los periódicos son muy mentirosos…

El Gabo escribió la novela en la Ciudad de México cuando tenía unos 36 años de edad. Dos años antes había llegado a la Ciudad de México con veinte dólares en la bolsa y únicamente dos amigos en el país.
Uno, el poeta Álvaro Mutis, su paisano, y quien varias noches después le regalara el libro “Pedro Páramo” de Juan Rulfo “para que aprenda” le dijo.
Y dos, el novelista Juan García Márquez, quien al día siguiente de su llegaba le hablara por teléfono para decirle que Ernest Hemingway se había pegado un tiro.
Entonces, García Márquez le contestó: “No hagas caso. Los periódicos son muy mentirosos”.


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