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Expediente 2024
Viernes 19 febrero, 2021

Ojo por ojo…

En el caso de los Yunes azules, la vida es “ojo por ojo y diente por diente”. Quizá, el más radical, Miguel Ángel Yunes Márquez. Quedó claro con la contienda interna en el PAN para elegir candidato a presidente municipal.
El rafagueo fue concreto y específico. Por ejemplo: el señalamiento de que su adversario, Bingen Rementería, tenía con su padre, el senador Julen Rementería del Puerto, un pie en MORENA. Mejor dicho, en el gobierno del Estado.

Luis Velázquez

Y en el mismo bombardeo partidista y mediático, que en su tiempo de alcalde azul, Julen Rementería entregó la presidencia municipal al PRI, a través de su primo, Jon Rementería.
Más en un Julen Rementería nombrado secretario de Infraestructura y Obra Pública por Miguel Ángel Yunes Linares y luego el deslinde, la lejanía, se ignora si la deslealtad y la traición.
Más cuando Julen tomó partido por Joaquín Guzmán Avilés, presidente del CDE del PAN.
Más cuando el Tribunal Electoral validó en un clásico sabadazo a los más de cuatrocientos nuevos panistas para que votaran el domingo 14 de febrero, como todo indicaba, por Bingen.
Miguel Ángel Yunes Márquez, tan bragado y peleador callejero como el padre. Quizá, más radical. Intenso. Volcánico.
Vientos huracanados que anuncian, entre otras cositas, el peor de los mundos para Cuitláhuac García Jiménez y los suyos… si es que Miguel Ángel Yunes queda con la candidatura y gana en las urnas porque, entonces, su candidatura a gobernador en el año 2024 será inminente.
Y si es así, y gana, caray, el penal de Pacho Viejo será insuficiente para las tribus guindas y marrón.
La furia de Yunes Márquez es, será, sería, imprevisible. Descarrilada.
Ojo por ojo. Diente por diente. Vida por vida.
La contienda, hoy, por la nominación a la alcaldía es movimiento borrascoso.
Más, mucho más allá, por ejemplo, de la simple defensa de la parcela boqueña, y en donde la yunicidad quedó manifiesta.
Juan Manuel de Unanue fue candidato de unidad.

CERCO YUNISTA

Los días y noches explosivos de la semana anterior que terminaron el domingo pusieron todos los ojos políticos sobre Yunes Márquez.
Más que el año 2022 es el año 2024 el que está en juego.
Y nada pone al góber obradorista en la antesala de fulminante paro cardiaco como el regreso de Miguel Ángel Yunes Márquez al palenque electoral.
Igual, igualito, digamos, que Ricardo Anaya con su programa delineado de recorrer mil municipios en el primer tramo para la carrera presidencial del 2024.
Y si el buen karma le dura entonces significará la peor pesadilla para Cuitláhuac.
Desde luego, en la maniobra participaron el padre, Miguel Ángel Yunes Linares, y el hermano, Fernando Yunes Márquez, el alcalde.
Y el alcalde en funciones, jugándose el todo por el todo para entregar la estafeta y el báculo al hermano mayor, luego de par de ocasiones gobernando Boca del Río.
La política, en el pragmatismo puro.
La vida intensa y frenética en un país donde desde 1929 quedó clara la herencia del poder política entre familias.
El cerco yunista, entonces, es de pronóstico.
Más cuando Fernando, el alcalde, también sueña con el 2024 y aun cuando rechazó alguna candidatura pluri a diputado, estableció que terminará el tiempo edilicio y a partir del año 2022 recorrerá Veracruz en misión religiosa por la candidatura del PAN a la gubernatura y en donde enfrentará, todo indica, la oposición interna con Joaquín Guzmán Avilés, presidente del CDE, el senador Julen Rementería y su hermano.
Pero los Yunes azules constituyen un gran frente. Y de hecho y derecho han rebasado a los parientes.
Por ejemplo, Miguel Ángel Yunes Linares está en el palenque desde el sexenio de Rafael Hernández Ochoa, 1974/1980, seis cargos públicos desempeñados en menos de un sexenio, y desde entonces, encumbrado, y con fuego volcánico, erupcionando lava.
Un paso de gigante únicamente aparejado al de Fidel Herrera Beltrán y Dante Delgado Rannauro.
En su tiempo como secretario de Educación de Javier Duarte, Adolfo Mota Hernández, precandidato del PRI a la diputación federal, decía que Dante Delgado, Fidel Herrera, Ignacio Rey Morales Lechuga y Yunes Linares “nos quedaron a deber la presidencia de la república pues pelearon entre sí y la esperanza se desmoronó”.
Ahora, los Kennedy de Boca del Río van de nuevo. Si Miguel Ángel Yunes Márquez amaciza el triunfo partidista electoral del domingo 14 de febrero, entonces estará a un paso, como su hermano, de la candidatura a la gubernatura.
Y Cuitláhuac y los suyos… que se cuiden. Para ellos será el Día del Juicio Final cuando los muertos resuciten…


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