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Martes 09 febrero, 2021

El thriller de la muerte

Treinta sicarios llegaron al pueblo en un coche negro y motocicletas y rafaguearon la gasolinera en poblado de Omealca
•Las familias huyeron al monte con los hijos y los abuelos por delante, horrorizados con el terrorismo, esperando salvar la vida
•Luego se perdieron en la salvaje tarde de Veracruz y agarraron camino a Tezonapa, camino a Oaxaca
La población civil, los niños, las mujeres, los ancianos, las grandes víctimas de esta guerra atroz


Luis Velázquez

El siguiente es un thriller que bien puede tomarse para la publicidad del programa "Veracruz se antoja" y promover a Veracruz en el ranking nacional:
Es el lunes 8 de febrero. Es el pueblo de Omealca, allí donde comienza la ruta de la muerte y que termina en Tezonapa, límites con Oaxaca, y en donde semanas anteriores secuestraron, desaparecieron, asesinaron y decapitaron a un reportero y tiraron su cuerpo y su cabeza por lados diferentes sobre las vías del tren para aparentar que se trataba de una decapitación del ferrocarril.

  • Un infierno llamado Omealca

Es la gasolinera de Omealca. Mejor dicho, la gasolinera en el poblado Rancho Nuevo.
De pronto, ¡zas!, unos treinta pistoleros llegaron trepados en un coche color negro, pero la mayoría, en motocicletas, la mejor forma para sembrar el caos y huir, como en la Colombia de Pablo Escobar Gaviria que hasta campos de entrenamiento tenían para los chavos trepados en las motos.
Y llegaron como los hermanos Almada o "El arracada" en película del viejo oeste.
Disparando.
Disparando contra los camioneros cañeros esperando turno en las bombas despachadoras.
Luego, los sicarios quisieron prender fuego a las bombas y se recrudeció el rafagueo.
Cientos, no decenas, cientos de disparos.
Fue después de las cuatro de la tarde del lunes, cuando apenas, apenitas comenzaba la semana. Una semana más oliendo a pólvora y a sangre, a miedo y terror, a pánico y "miedo al miedo".
Por fortuna, los encargados de la gasolinera reaccionaron a tiempo y accionaron el paro de emergencia y evitaron una desgracia.
Pero los treinta sicarios ya tenían un saldo negro. El conductor de un torton cañero color azul, estacionado en la zona.
Seguía el tiroteo cuando algunos vecinos salieron de sus casas en estampida, corriendo al monte, como solución salomónica para salvaguardar la vida.
Luego, los sicarios de la mafia se fueron en el coche negro y en las motocicletas camino a Tezonapa, camino a Oaxaca, perdiéndose en la salvaje, sórdida, siniestra y sombría tarde de Veracruz.

LA POBLACIÓN CIVIL, LA GRAN VÍCTIMA
En el thriller anterior hay de todo. Sorpresa, suspenso, emoción, ansiedad, miedo, terror, horror y pánico.
Casi casi como una película de terror a medianoche en la pantalla casera.
Queda claro, por si los ciudadanos de a pie aún dudan que desde hace mucho tiempo Veracruz dejó de ser "la noche tibia y callada de Veracruz" y "La maldita primavera" y las flores y el sol y la luna de Pepe Guízar.
Treinta sicarios, armados, trepados en motos para mayor movilidad y escapar a la hora de la hora, en contra de un poblado de Omealca.
Cada vez, los carteles y cartelitos, sicarios y pistoleros, malandros y malosos, recrudecidos con la vida y la noche y en contra de la población civil.
Y así el gobierno de la 4T y Morena diga que la reacción de los malandros se debe a que están apretando tuercas, en todo caso, lo mismo decían Miguel Ángel Yunes Linares y Javier Duarte.
Y así el exfiscal General de Duarte, Luis Ángel Bravo Contreras, dijo cuando tomó posesión que ese mismo día los carteles habían huido despavoridos, llenos de miedo, a las cuevas de las montañas en otras entidades federativas, puro reality-show, el lenguaraz, lengua floja, petulancias, imaginativo, fantoche, igual, igualito que ahora, con la 4T cada vez que la tribu guinda alardea que la violencia va a la baja, en caída libre.
Antes, el objetivo era el fuego cruzado entre malandros riñendo por la jugosa plaza Veracruz.
Luego, la pelea se dio entre ellos y las corporaciones policiacas y terminaron de aliados, socios y cómplices.
Ahora, además del ajuste de cuentas entre ellos, se están yendo contra la población civil.
Caray, los vecinos de la ranchería de Omealca huyendo de sus casas al monte en medio de los balazos para ver si podían salvar la vida.
La vida de los niños.
La vida de las mujeres.
La vida de los abuelos.
Alguna vez, cuando los teóricos hablaron del Estado de Derecho establecieron que el principio universal de los derechos humanos es garantizar la seguridad en la vida y los bienes, pero más, mucho más, en la vida, porque los bienes van y vienen.
La izquierda en México y en el mundo, la izquierda delirante, desgarrándose la vida por los derechos humanos.
Ta´güeno.


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