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Expediente 2020
Martes 07 enero, 2020

Mujeres con V.I.H.

La investigadora y escritora, Patricia Ponce Jiménez, está dando la voz de alerta. Y siempre, provocando la ira oficial.
En el bienio de Miguel Ángel Yunes Linares, por ejemplo, enfureció a la dinastía azul cuando documentara el crecimiento del SIDA en la población, fuera de control de la secretaría de Salud.

Luis Velázquez

En el sexenio de Javier Duarte, las elites priista se encendieron más con su libro “Las guerreras de la noche”, un trabajo exploratorio a profundidad sobre las trabajadoras sexuales de norte a sur y de esta a oeste de Veracruz, documentando paso a paso que la tierra jarocha era la productora y exportada nacional de cortesanas, mujeres que subastan el cuerpo para llevar el itacate y la torta a casa.
Ahora, una vez más prendió la mecha. Ha revelado que Veracruz ocupa el segundo lugar nacional con mujeres enfermas de Sida, abajo, abajito de los estados de México y la Ciudad de México que alternan el liderazgo.
En el año anterior, dos mil doscientos nuevos casos. (Lissette Rodríguez, alcalorpolítico)
Ella encabeza el Grupo Multisectorial en VIH-Sida y tiene autoridad moral y ética y social para encender, más que la Alerta de Género en un Veracruz líder nacional en feminicidios por más y más que la Fiscalía los disminuya, la mecha de un asunto de Estado.
Y es que así como andan las cosas, el Estado ha de convertirse en el baluarte de la defensa femenina para alcanzar su legítimo derecho a una calidad de vida.
Y es que en la mayoría de los casos, los esposos, las parejas, los amantes, los novios, transmiten el virus a las mujeres.
Incluso, y peor tantito, cuando está documentado que en las regiones indígenas y campesinos suelen existir más mujeres con Sida porque sus parejas, migrantes sin papeles en Estados Unidos, y con tantos meses de permanencia en el otro lado avasallados, digamos, por la soledad, y la calentura desde luego, la pasión carnal, la lujuria, todo junto, fueron infectados y la cadena de la maldición se fue extendiendo.
Todavía más grave si se recuerda que las medicinas para aligerar el virus son demasiadas caras, prohibitivas para unos campesinos, por ejemplo, que aquí en Veracruz ganan 70 pesos diarios del jornal que inicia antes de que el sol sale y termina cuando la luna alumbra el surco.

INFORTUNIO FEMENINO
¡Vaya destino social para una parte significativa e indicativa de la población femenina!
A: Veracruz, campeón nacional en feminicidios. B: Veracruz, líder nacional con adolescentes embarazadas. C: Veracruz, invicto en el aborto nacional.
D: Veracruz, primer lugar nacional en cáncer de mama. E: Veracruz, en la impunidad total de los asesinatos de mujeres.
F: Veracruz, en los primeros lugares nacionales del machismo ahora cuando en la cancha pública aseguran que en el 98 por ciento de los crímenes de mujeres se debe a la violencia intrafamiliar.
Y de ñapa, el SIDA causando estragos irremediables en la vida personal y de pareja.
Más grave cuando se recuerda que 6 de cada 10 habitantes de Veracruz son mujeres.
Además, de la marginación social y laboral pues las mujeres con más aptitudes, cualidades y atributos para la vida laboral suelen, primero, percibir más bajos salarios que los hombres desempeñando el mismo oficio, y segundo, rara, extraordinaria ocasión hay oportunidades profesionales para las mujeres.
Bastaría referir, por ejemplo, que en el gobierno de Veracruz hay unas siete mil 500 mujeres con licenciaturas, maestrías y doctorados como parte del mundo burocrático oficial, y sin embargo, cada dinastía política suele aterrizar en el palacio de Xalapa con su equipo femenino, desplazando a todas ellas por completo.
En la historia de Veracruz van 78 gobernadores, ninguno de los cuales ha sido mujer, cuando Colima, un estado pequeño, tuvo su primera jefa del Poder Ejecutivo Estatal con la poetisa Griselda Álvarez en el sexenio de Miguel de la Madrid, en tanto con su antecesor, José López Portillo, la primera mujer fue encumbrada como secretaria de Estado, en Turismo, Rosa Luz Alegría.

CON LA CRUZ A CUESTAS
Los focos rojos están prendidos. La siempre digna, Patricia Ponce Jiménez (así fuera satanizada por Yunes Linares) ha encendida la lucecita en el largo y kilométrico túnel del desamparo social.
Cierto, muchos, demasiados, excesivos pendientes tiene la secretaría de Salud, SS, con la medicina social en un Veracruz donde 6 de los 8 millones de habitantes viven atrapados y sin salida en la miseria y la pobreza como parte de la terrible y espantosa desigualdad económica.
Además, del desabasto de medicinas y hasta la incapacidad presupuestal para satisfacer de cuestiones elementales (gasas, alcohol, batas, papel de baño, jabones, etcétera) a los hospitales públicos.
Y desde tal mirada, una política de Estado para enfrentar el crecimiento del SIDA tanto en mujeres como hombres está canijo.
Pero más, mucho más se ganaría si la SS con los grupos multisectoriales y las ONG y los activistas integraran un esfuerzo común para buscar juntos y en nombre de la república amorosa de “besos y abrazos” una salida social digna y enaltecedora.
Queda claro, por ejemplo, que las cruzadas cívicas y publicitarias para prevenir el Sida han fracasado, como el caso singular del rechazo al uso del preservativo en gran parte de la población masculina.
Un mal fario, pésimo karma, como el peor mal de la caja de Pandora cargan en la espalda, cruz pesada, las mujeres enfermas con el virus.


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