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Expediente 2019
Lunes 07 octubre, 2019

Nadie es honesto por decreto

Queda claro que ningún político es honesto por decreto presidencial. Tampoco la corrupción de los políticos se acabará en un sexenio, y menos, mucho menos, por decreto superior. Incluso, así y el presidente de la república, como A.M.L.O., esté considerado un político honesto "a prueba de bomba".

Luis Velázquez

Quedó claro, por ejemplo, en Veracruz, el viernes 4 de octubre con el trascendido del despido, ni más ni menos, del Contralor Interno del D.I.F. estatal, Daniel Sulvarán, y de quien, caray, insólito, se afirma que la directora general, Verónica Aguilera Tapia, tenía o habría tenido conocimiento de las irregularidades, las siguientes:
Una, despidos injustificados.
Dos, abuso de autoridad.
Tres, negocitos por ahí.
Cuatro, acoso laboral, oh señor de Señores con las tentaciones corpóreas y desorbitadas.
Y cinco, nepotismo.
Nepotismo en el tiempo de MORENA en el trono imperial y faraónico del gobierno de Veracruz cuando los Eleazares Guerreros y los Cuitláhuac y varios miembros del gabinete legal y ampliado metieron a familiares, amigos, compadritos y barbies en la nómina y en cargos públicos.
Muchos delitos, pues, y que expresan el grado de corrupción hacia el interior del D.I.F., la dependencia más noble y generosa y solidaria con los pobres y los jodidos, con frecuencia, y en teoría, claro, desde el tiempo aquel de la presidenta que en su diario escribiera 50 veces de puño y letra "Merezco abundancia, merezco abundancia".
Bien dice el proverbio popular, "el que escupe para arriba... hasta las coyundas lame".
"Nunca más la corrupción" ha gritoneado millones de veces en los diez meses y días A.M.L.O. sentado en la silla embrujada del Palacio Nacional y de pie en la conferencia mañanera de todos los días.
Pero el "Nunca más..." ni siquiera ya sirve como titular mediático.
Desde cuando Moctezuma II enviara burritos cargados con oro y veinte doncellas, todas vírgenes, al sifilítico Hernán Cortés recién desembarcado en las playas de Chalchihuecan, la corrupción sigue implacable creciendo como los hongos, la humedad, los ácaros y los conejos.
Del "Nunca más" al siempre será para que los políticos encumbrados "sean de todo y de medida" como cantaba el difuntito.

SE BAÑARON EN TINA PARA CHAPOTEAR
La (presunta) corrupción en el gobierno morenista de Veracruz tiene ya resbalones.
Uno, el nepotismo de los Eleazares Guerrero, anexos y conexos. Dos, la compra de las patrullas policiacas por dedazo. Tres, la compra de las medicinas por asignación. Cuatro, lo que se ignora y está, por ahora, oculto, entre ellas, dice el politólogo Carlos Ronzón Verónica, la posibilidad de que ante la cero obra pública, el erario esté sudando en el mundo bursátil como fuera la característica sexenal en otro tiempo.
Según la nota publicada en "alcalorpolítico" hay varios funcionarios del DIF involucrados.
Entre otros, además de la directora general, el director administrativo, Héctor Fernando Ruz Santamaría, y el subdirector de Recursos Humanos, Eleuterio Márquez y Gómez.
Ellos, se deriva, tenían conocimiento, y sin embargo, callaron, aguantaron vara, quizá aliados, acaso, y de ser así, cómplices.
Todos, en todo caso, bañándose en tina... para chapotear y salpicar.
El diezmo, pues.
"Todos coludos y todos rabones".
La historia universal de la infamia y la corrupción lo delata. En la administración pública, sea de izquierda, derecha o centro, hay pillos, pillitos y pilluelos, según el grado de corrupción.
Y si hay por ahí una lucha feroz y encarnizada contra la corrupción se trata de una simple y vulgar bandera electoral.
En las narices del gobernador, la corrupción descubierta en el DIF estatal, la mismita dependencia que antes fuera salpicada y enlodada.

MUCHOS GOLPES DE PECHO
Es el tiempo de MORENA en el palacio de Xalapa. Y cuando desde el altiplano se predican ángeles de la pureza resulta patético que aquí, en la tierra jarocha, la corrupción esté desmoronando el imperio y el emporio por dentro, como lo profetizara Morris West en su novela, El arlequín.
Por ejemplo, habría de preguntarse cómo, de qué manera el Contralor Interno del D.I.F. cesado llegó al cargo público. ¿Cuáles filtros hubo de por medio? ¿O fue dedazo de un padrino o una madrina poderosa? ¿O fue orden del altiplano? Y aun cuando así hubiera sido, ¿nadie, ni la Contraloría, fue quisquilloso para investigar con lupa y microscopio a cada funcionario designado?
Y más cuando en el gobierno de Veracruz se la pasan dándose golpes de pecho de que son ángeles de la pureza, los enviados de Dios en la tierra.
Ahora falta esperar el siguiente paso. Por ejemplo, si el Contralor Interno despedido es llevado a una denuncia penal. Y por añadidura, y si sus jefes superiores o iguales lo sabían, entonces, denunciados por omisión y complicidad.
De lo contrario, si solo es retirado del cargo, ¡vaya contumacia, vaya complicidad, vaya golpes de pecho fingidos y demagógicos!
Cada sexenio tiene sus pillos y en el tiempo de MORENA siguen apareciendo...


2 comentario(s)

Reynaldo 07 Oct, 2019 - 20:54
Poder y dinero pudrición de bestias...

alejandro soto domínguez 07 Oct, 2019 - 13:32
Seguimos igual que con Fidel (tanto daño hizo que hasta se lastimo él), Duarte (se engaña hoy al darse baños de pureza) y Miyuli (como gobernador sus acciones a su pasado como funcionario público). Aten Soto

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