cargando

En twitter:

Diario de un reportero
Sábado 14 febrero, 2015

Periodismo ácido

•Ira insultante… •“Ferozmente crí­ticos”

DOMINGO
Periodismo ácido

Ignacio Ramí­rez, “El Nigromante”, fue (con los reporteros y polí­ticos de la Reforma Ignacio Manuel Altamirano, Francisco Zarco y Guillermo Prieto, entre otros) uno de los crí­ticos más agudos de Benito Juárez.
Cierto, fue ministro con Juárez. Pero cuando Juárez cayó en la tentación de reelegirse le renunció y volvió al periodismo, donde era reconocido por su gran cultura y perspicacia; pero también porque era cauto e incisivo y, al mismo tiempo, fino en su escritura.

Luis Velázquez

  • Ricardo Flores Magón. El periodista más fregón en la historia del país

Se convirtió así­ en un periodismo vigilante de los ideales que Juárez estaba traicionando.

Un dí­a le publicó el siguiente análisis que enfureció al presidente de la república: “El poder es una enfermedad catastrófica que se nutre del aplauso y la lisonja”.

Nunca, jamás, aceptó regresar al gabinete legal y ampliado del “indio” de Oaxaca. Se mantuvo firme en el periodismo ácido cronicando la historia de los dí­as.

Incluso, murió en la pobreza en una casita en las goteras de la ciudad de México y fue velado en su casa.

Juárez envió a uno de sus ministros para decir a su viuda que el gobierno de la república pagarí­a el sepelio y lo rechazó.

Luego, le mostró la escritura de una casa que Juárez le enviaba de regalo.

Y también la rechazó.

Le dijo: “Ignacio me dijo que tal cual reaccionarí­a Juárez. Y me pidió que rechazara el regalo”.

LUNES
“Ira insultante”

La prensa con el presidente Sebastián Lerdo de Tejada tuvo una caracterí­stica singular. Los reporteros y articulistas escribí­an con “ira insultante”.

La prensa de entonces ni efectuaba un análisis documentado y crí­tico de la realidad polí­tica, social y económica ni tampoco orientaba al gobierno sobre sus errores, sino por el contrario, reaccionó de igual manera cuando Francisco I. Madero sucedió a Porfirio Dí­az.

Es decir, con “ira insultante”.

Benito Juárez, por ejemplo, quiso mantener “una fina diplomacia” con la prensa independiente, cuenta el historiador Daniel Cosí­o Villegas; pero como Juárez les habí­a suspendido “la maiceada mensual” que les daba el dictador, entonces la prensa “era incapaz de una explicación satisfactoria”.

Y en el trato se fue con todo en contra de Lerdo de Tejada, aguantando la crí­tica furiosa de los medios escritos.

MARTES
El más fregón de su tiempo

Más que Ricardo Flores Magón, Ignacio Ramí­rez, Ignacio Manuel Altamirano y Filomeno Mata, entre otros, Francisco Zarco está considerado como el periodista más fregón de su tiempo.

Incluso, cada año, los reporteros defeños rinden homenaje a Zarco, cuya estatua fue levantada en la Cámara de Senadores, pues igual que todos aquellos reporteros, también era polí­tico y activista social, incluso, y como en el caso de Flores Magón, creadores de un partido polí­tico. Autodefensas les llamarí­an hoy a partir de la inseguridad.

De acuerdo con el historiador Daniel Cosí­o Villegas, Zarco tení­a, entre otros, los siguientes atributos como periodista y polí­tico que lo dimensionaron por encima de su generación:

Un análisis minucioso de los hechos polí­ticos, sociales y económicos.

Una visión redonda de los hechos y de los hechos en perspectiva.

Una claridad meridiana en los problemas del paí­s.

Una sólida formación teórica para analizar, explicarse, entender y comprender la vida polí­tica y social.

Una madurez incandescente en el juicio que le permití­a mirar más allá del árbol, metiéndose en el bosque.

Y una presentación lúcida y certera en su escritura.

Bastarí­a referir que los campesinos leí­an sus artí­culos sentados a la sombra de un árbol en grupo, mientras uno de ellos, el alfabeto, los recitaba y explicaba de ser necesario.

Tiempo aquel cuando “la mayorí­a de los escritores y reporteros habí­an perdido la serenidad y la perspectiva de los hechos” escribió Cosí­o Villegas.

MIÉRCOLES
Santo laico del periodismo

Ricardo Flores Magón es el santo laico de la religión periodí­stica.

Durante 41 veces, Porfirio Dí­az Mori lo envió a la cárcel hasta que murió de tifo en una cárcel de Estados Unidos, aun cuando otros afirman que lo asesinaron.

Y cada vez que Flores Magón alcanzaba la libertad de nuevo volví­a a publicar su periódico Regeneración y a activar su partido polí­tico, Liberal.

Nunca fue doblegado.

Incluso, su hermano, secretario de Gobernación con Porfirio Dí­az, lo tentó para pasar al gabinete porfirista y lo rechazó.

Los principios, los ideales, las convicciones lo mantuvieron firme.

Decí­a, por ejemplo: “Nuestro deber es luchar para que la vida sea lo menos dura posible”.

También escribió en una carta a su esposa desde la prisión norteamericana: “El dolor fí­sico, el hambre, el cansancio, la pobreza, todo eso no me importa. Lo soporto. Pero el dolor moral me aniquila. Y siento deseos de vengarme”.

Un dí­a, preso una vez más, envió una carta a su hermano solicitando un préstamo.

Escribió: “Por favor, no pienses que el dinero es para publicar Regeneración ni para mi partido. Es un préstamo, que te pagaré, porque hay dí­as, muchos, en que mi esposa y mi hija solo comen un pan con café. El préstamo es para ellas”.

JUEVES
“Mátalos en caliente”

Queda claro: el peor presidente del paí­s ha sido Porfirio Dí­az Mori. 33 años en el poder. Y en el poder absoluto.

En la llamada verdad histórica, Dí­az conservó más de tres décadas el poder porque, por ejemplo, y entre otras estrategias, repartió el poder regional de norte a sur y de este a oeste de la nación entre sus amigos los generales y los caciques.

Todos, imponiéndose a partir del garrote, la macana, la represión, la cárcel y el crimen. “Mátalos en caliente” habla de su estilo personal de gobernar.

Pero don Daniel Cosí­o Villegas encuadra otras, digamos, el estilo personal de gobernar:

Uno. Sentí­a, mejor dicho, padecí­a un horror psicológico por el escándalo. Entonces, lo evitaba a toda costa.

El castillo de San Juan de Ulúa como su cárcel privada para encerrar y aplacar a los inconformes y disidentes.

Siempre apostaba a la conversión en privada, sin testigo, para así­ negociar en forma directa y callada.

Preferí­a la correspondencia epistolar siempre escrita con frialdad para dejar un testimonio de lo que pensaba, decí­a y ordenaba.

Y “maiceaba” (su palabra favorita) a los polí­ticos dúctiles; pero también a la prensa, en un tiempo, la revolución, cuando todo se resolví­a “a balazo limpio y todo mundo protestaba para exigir más y más”.

VIERNES
“Ferozmente crí­ticos”

En el porfiriato hubieron 2,500 periódicos, quizá más de la mitad periódicos efí­meros, porque eran crí­ticos, “ferozmente crí­ticos” dice Cosí­o Villegas, y por tanto los porfiristas los desaparecí­an.

En contraparte, el dictador financió varios medios, entre ellos, El Universal, de Reyes Spí­ndola, a quien le compró las primeras rotativas en Estados Unidos que existieron en México y dieron paso, digamos, al periodismo industrial.

Fue cuando los periódicos se convirtieron diarios impresos en grandes tirajes, y cuando contrataran a los primeros diaristas del paí­s y las páginas escritas se abrieran a la publicidad comercial.

Incluso, el hábito de Porfirio Dí­az de financiar periódicos a modo, como traje a la medida, también se reprodujo con Francisco Ignacio Madero, cuyo hermano Gustavo, el súper ministro sin cartera, el empresario de la familia, puso un periódico, “Nueva Era”, para defender a su hermano el presidente ante una crí­tica feroz financiada por Félix Dí­az, el sobrino del dictador que soñaba con la presidencia.

Es más, la primera orden del general Victoriano Huerta, “El chacal” apenas mandó el asesinato de Madero y José Marí­a Pino Suárez fue cerrar el periódico “Nueva Era”.

Para entonces, un policí­a de Huerta habí­a matado a Gustavo de un tiro en el ojo derecho, el único que tení­a.


Deja un comentario

Acerca del blog

Blog de noticias desde Veracruz.
Aquí, deseamos contar la historia de cada día.
Y cada día es un nuevo comienzo.
Y todos los días se empieza de cero...

Portal de noticias de Veracruz.