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Expediente 2025
Viernes 29 agosto, 2025

Dura y sombría…

1 (La vida en Veracruz)

La vida en Veracruz cada vez más dura y ruda. Sombría y siniestra. Los carteles y sicarios, imponiendo su ley. Como un tsunami.
Por ejemplo, el comando armado en Tuxpan y en contra de una tortillería. La tortillería “La Unión”. Y en la colonia Jesús Reyes Heroles; dos muertos.
Todo, para cobrar y/o seguir usufructuando el cobro del llamado derecho de piso.

Indicativo, porque si antes los malandros peleaban entre sí en la rebatinga por el billete fácil en Veracruz, ahora, derivando, caray, a una tortillería.
Es decir, en el objetivo malandresco nada están dejando fuera en el Veracruz de hoy.
Tortillerías.
Carnicerías.
Comercios.
Joyerías en plazas comerciales.
Asalto a clientes en los cafés.
Atracos a clientes amorosos en los moteles de paso.
Cobro del derecho de piso a taxistas.
Y a choferes de autobuses urbanos y foráneos de pasajeros.
Y a choferes de los autobuses de carga.
Y ni se diga, tierra propicia, las Cumbres de Acultzingo.
La prostitución.
Caray, ¿de cuánto será la ganancia cada día en una tortillería como “La Unión” de Tuxpan para el rafagueo de un comando y dejando dos muertos?
Es Veracruz. Hoy. Cuando los jefes políticos festinan que “son más veracruzanos que ‘La bamba’, el himno nacional de la tierra jarocha.
Se dirá, por ejemplo, que otras entidades federativas de la república están peores con la violencia.
Cierto.
Pero, bueno, allá cada gobernador (a) con sus pendientes.
Y cuando, además, ni modo que el súper policía, Omar García Harfuch, tenga espacio y tiempo suficiente para atender la violencia en cada demarcación.
Por eso, además, en Veracruz están las policías municipales y estatales.
La Guardia Nacional.
Soldados.
Marinos.
Un infierno llamado Veracruz.
Como en los mejores tiempos de Agustín Silvestre Acosta Lagunes y Javier Duarte.

2 (La cabeza de un cerdo en la calle)

En el otro extremo de Veracruz, en Coatzacoalcos, abandonada la cabeza de un cerdo.
Frente a un edificio en la colonia Puerto México.
Allí donde viven, se asegura, un policía ministerial y familiares de un líder sindical.
Mensaje narco.
Nadie, pues, está en posibilidad de gritonear con euforia que ha librado el tsunami jarocho de violencia.
La vida en Veracruz, en manos de los carteles y cartelitos.
Sicarios y pistoleros.
Malosos y malandros.
Y ladrones y ladronzuelos, incluso, detenidos por los vecinos y madreados y desnudados y amarrados con reatas a postes de la luz y teléfonos.
Justicia poética le denominan.
De ñapa, y como intitulara el periódico La Jornada Veracruz en primera plana:
“Huye rector UV de las protestas: cambian la sede de su informe”.

3 (Talón de Aquiles en Veracruz)

El talón de Aquiles de las tribus políticas y funcionarios públicos es la incertidumbre, la zozobra, la inseguridad y la impunidad.
El principio de Peter ante la fuerza telúrica de los carteles y cartelitos.
La pesadilla que ni siquiera, vaya, con el ejército y los marinos en la calle ha sido atenuada y desaparecida.
Incluso, hasta convirtiendo en autistas políticos a los políticos como para desatenderse del pendiente social y abrumador y lavarse las manos en palangana limpia y con jaboncito y tirando la piedra al gobierno federal.
Raro y extraño, cuando, por ejemplo, hay municipios donde los alcaldes entregaron el manejo de la comandancia policiaca a los malos.
Y hasta la obra pública por Dedazo.
El simple hecho del comando armado contra la tortillería de Tuxpan expresa el grado de impunidad padecido por la población.
Y más, por el par de muertos.
El video inmortal de la profe jubilada y taxista de Alamo, Irma Hernández Cruz, arrodillada y encañonada pidiendo a los taxistas que paguen la cuota porque de lo contrario, “terminarán como yo”.
Es decir, muertos por un infarto cardiaco.
Muertos por un homicidio.
Muertos después de una tortura.
El Veracruz que vivimos y padecemos.
Igual que en la transición de Agustín Silvestre Acosta Lagunes a Fernando Gutiérrez Barrios, el pendiente apocalíptico número uno de Veracruz es la certeza de vivir cada día y noche con tranquilidad.
Y a los cuarenta días de tomar posesión Gutiérrez Barrios Veracruz estaba pacificado.
Pacificado que también lo sostuvo Dante Alfonso Delgado Rannauro aplicando la cuchilla contra el último cacique de entonces, Toribio “El toro” Gargallo, fallecido en un enfrentamiento policiaco.
“Contra Veracruz nunca tendremos razón” fue lema de campaña política de Fernando López Arias, el temible Procurador de Justicia de la nación con su amigo, el presidente Adolfo López Mateos. (lv)


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