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Malecón del paseo
Viernes 24 noviembre, 2023

Amigo excepcional

**Miraba lejos
**Caso Carlos Fuentes

EMBARCADERO: Todos los amigos (insólito, inverosímil en la naturaleza humana) siempre reconocieron y exaltaron al escritor Carlos Fuentes Macías como muy buena persona... Además, cargado de optimismo... Y energía... Y mejor karma... Y ultra contra súper fósforo bitacal... Por ejemplo, de acuerdo con su homólogo Mario Vargas Llosa, cuando hablaba de lo que escribía y/o de lo que leía y/o de sus proyectos causaba la sensación y la percepción de que la noche anterior se había sacado

Luis Velázquez

el premio mayor de la Lotería Nacional…

ROMPEOLAS: Todos los días y parte de la noche conservaba el optimismo como si fueran, digamos, las ocho de la mañana en un desayuno amical… Siempre miraba lejos y sin voltear a los lados para rehuir el cántico de las sirenas… Incluso, y si en México estaba fastidiado de las citas y tertulias culturales, entonces, se refugiaba en Londres, alquilaba un departamento y durante un semestre, un año, se encerraba a escribir novelas y cuentos… Y con frecuencia, artículos periodísticos y ensayos… En las tardes iba al teatro con su esposa, la periodista Silvia Lemus, y después a cenar…

ARRECIFES: Hubo tiempo cuando apretar la Magnum intelectual, cultural y periodística en contra de Fuentes era una especie de deporte nacional de los hombres cultos, ajá, concentrados en la Ciudad de México… Pero él siempre respondía asegurando que era un chiste y para divertirse… Nunca hizo caso… Jamás contestó a las difamaciones, calumnias, insultos y diatribas… Mi chamba, decía, es arrastrar los dedos en la máquina mecánica… Y de igual modo, como en Londres, encerraba en su casa en la Ciudad de México a escribir… La disciplina, le enseñó su mentor Alfonso Reyes, es la madre de la creación…

ESCOLLERAS: La filosofía de Carlos Fuentes era, digamos, rústica y sencilla… Y al mismo tiempo, vaya paradoja, eficaz y eficiente… Por ejemplo, cuando los envidiosos lo bombardeaban decía a los amigos que carecía de tiempo y especio para contestar… Con leer, escribir y viajar tengo de sobra, exclamaba radiante y optimista… Además, reiteraba falta de tiempo para leer… Pero más aún, para estar con sus amigos escritores en el mundo… Y desde luego, para escribir textos maravillosos sobre los escritores que apreciaba y admiraba…

PLAZOLETA: Leía libros, revistas especializadas y artículos de periódicos… Y viajaba de manera constante cada año… Cada año, caray, leía la Biblia completita considerada como el libro de crónicas y reportajes y ficcional más interesante de la historia… Incluso, por encima de “El Quijote” y su Sancho Panza de Miguel de Cervantes Saavedra… Y estaba al tanto de los eventos culturales más importantes de las ciudades donde aterrizaba… Y de ñapa, escribía cartas a los amigos y, claro, guardaba una copia, digamos, para la posteridad… Entonces, y como decía Hillary Clinton, ningún caso tiene perder el tiempo en cosas insustanciales…

PALMERAS: Mientras Gabriel García Márquez escribía de las 8 de la mañana a las dos de la tarde y en la tarde leía periódicos y libros y programaba el texto del día siguiente, Carlos Fuentes
únicamente escribía de cuatro a cinco horas diarias… Todos los días… Y hasta los fines de semana… Así, ningún espacio ni tiempo ni voluntad tenía para las voces de mal agüero… Publicó más de treinta novelas y libros de cuentos y escribió guiones cinematográficos y miles y miles de artículos periodísticos… Los otros, los enemigos y adversarios, la pasaban bombardeando el botón nuclear en su contra…


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