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Expediente 2020
Miércoles 29 julio, 2020

Un político achicado

Del año 2006, cuando López Obrador dejó la jefatura de Gobierno en la Ciudad de México al año 2018 cuando ganó la presidencia de la república, el político tabasqueño creció de manera exponencial, insólita, inverosímil, luchando, incluso, contra los vientos huracanados.

Luis Velázquez

Olga Sánchez Cordero se jubiló de la Suprema Corte de Justicia y luego de la UNAM como académica de tiempo completo y fue asesora de una institución bancaria y llegó a la secretaría de Gobernación.
Marcelo Ebrard Casaubón fue jefe de Gobierno en la Ciudad de México, antes satanizado por Vicente Fox Quesada, y ahora es secretario de Relaciones Exteriores.
Incluso, considerado el vicepresidente, desbarrancó del cargo a Héctor Vasconcelos, el hijo de José Vasconcelos Calderón, y se redujo a la senaduría de la república.
En un dos por tres, Rocío Nahle García pasó de diputada federal a senadora de la república y a secretaria de Energía, enfrentada ahora a la mafia del poder petrolero en el mundo.
Quizá los casos anteriores servirían para documentar un hecho y una realidad, la siguiente:
Una de las cualidades y atributos que más, quizá, admira López Obrador en un político es su crecimiento político y social.
Por ejemplo, varios meses después, el gobernador que más ha crecido en el país es Enrique Alfaro, de Jalisco, a tal grado que muchos lo consideran el virtual candidato del Movimiento Ciudadano y de una alianza partidista a la presidencia de la república en el año 2024.
Más, mucho más, digamos, que Alejandro Murat, de Oaxaca.
Más que Jaime Rodríguez, “El bronco” político de Nuevo León que tantas expectativas levantara en la campaña a gobernador y que ahora, ni modo, la vida es así, se ha achicado.
Todo tenía a su favor Cuauhtémoc Blanco, el gobernador de Morelos, para agigantar su destino. Y sin embargo, se ha perdido y diluido en los pleitos aldeanos y provincianos, un medio hermano, el poderoso Ministro sin cartera.
De allí en adelante, ningún otro jefe del Poder Ejecutivo Estatal ha alcanzado la dimensión de Estadista, ni siquiera, vaya, Cuitláhuac García Jiménez, de Veracruz.

EL GÓBER DISMINUIDO

El góber bendecido de López Obrador creerá, por ejemplo, que halagando al presidente de la república el mundo se le agigantará, aunque sea, digamos, para su ascenso.
Pero el ingeniero con un posgrado, dice, en Alemania inventando un misil como examen profesional, se ha reducido en los diecinueve meses de ejercer el poder.
Nada disminuye a un hombre público que volverse una burda copia Xerox del patrón. En sicología, se llama mimetismo. Y en sicología política, reduccionismo, pero también, indignidad, pues el halago al patrón únicamente lo achica.
Y lo achica, porque sustituye la incapacidad política, social y electoral por las lisonjas.
Más, cuando López Obrador ha pasado cada girita levantando su mano y glorificando una trayectoria de la que carece, pues eso de asegurar que es un político honrado… está por verse en el transcurso de los próximos 4 años y 4 meses y cacho que faltan del sexenio.
Incluso, y por más que gritonea pactos y acuerdos con sus homólogos de Puebla, Tabasco y Chiapas, y hasta de la Ciudad de México y Baja California (el último para blindar a López Obrador “por el bien de México”, dijo), “del corredor no ha pasado” como manifiesta el dicho popular tan en boga.
Ninguna obra pública descomunal de proyección nacional.
Ningún evento político de trascendencia, repercusión e incidencia en el tendedero nacional.
Ninguna declaración de peso amacizando su vocación de Estadista.
Vaya, ni siquiera capacidad para conjurar y pulverizar las caminatas automovilísticas en contra de López Obrador, reproducidas a cada rato los fines de semana en varias ciudades.
Por el contrario, Veracruz, en los primeros lugares nacionales (entre el uno y el dos) en feminicidios, secuestros y extorsiones, y que, bueno, desprestigian el gobierno de MORENA en Veracruz, pero al mismo tiempo, enlodan y salpican al obradorismo.
Todavía peor, cuando desde el noticiero radiofónico de Carlos Loret de Mola, el senador Ricardo Monreal aseguró que en el año 2021, MORENA estaba en riesgo de perder las elecciones de presidentes municipales y diputados locales y federales en Veracruz… por culpa, insinuó, del personal estilo de gobernar y ejercer el poder de Cuitláhuac.

EL BURÓCRATA DEL PALACIO

El góber jarocho, solito, se ha desdibujado. Confeso está de un simple burócrata más a quien le encargaron cuidar el changarro.
Por ejemplo, el politólogo Carlos Ernesto Ronzón Verónica dice que el subejercicio del año entrante en que cayeron y que obligó al gobierno de Veracruz a devolver recursos millonarios a la secretaría de Hacienda y Crédito fue ex profeso, acto voluntario, para quedar bien y congraciarse y/o porque así lo permitió y aceptó con el presidente de la república.
De tal forma, en tanto el presupuesto de Veracruz se achicaba, la Federación tenía mayor capacidad de maniobra.
Más, porque resultaría inverosímil asegurar que el secretario de Finanzas y Planeación es un tecnócrata incapaz, ineficiente e ineficaz.
Cada quien, claro, sus jugadas políticas.
Pero en el espectro nacional, el góber bendecido, uno más del montón, en la procesión, con una veladorcita cada vez más apagada, con llama lenta.
Así, los gobernadores que brincaron a las grandes ligas (Guadalupe Victoria, Antonio López de Santana, Heriberto Jara, Cándido Aguilar, Adalberto Tejeda Olivares, Teodoro A. Dehesa, Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruiz Cortines, Fernando Gutiérrez Barrios y Dante Delgado Rannauro, entre otros) crecen y se agigantan en su dimensión política, social e histórica… ante Cuitláhuac.


1 comentario(s)

Nieves Sánchez Gomez 06 Ago, 2020 - 22:39
Excelente Mi Admirado y Apreciable Maestro!!!

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