cargando

En twitter:

Barandal
Viernes 05 junio, 2020

Guerra perdida

•Daño devastador
•Tiradero de cadáveres

ESCALERAS: La muerte tiene carta de adopción en Veracruz. Y consagrada en la parte más elevada del altar patrio. Uno, el tiradero de cadáveres por los carteles. Dos, la violencia intrafamiliar. Tres, el suicidio. Y cuarto, el coronavirus.
Insólito: desde el Hospital Regional de Orizaba, un cordobés se tiró del quinto piso, rebasado su umbral del dolor ante el COVID.

Luis Velázquez

La muerte, claro, forma parte de la vida. Pero resulta inverosímil cuando factores externos la impulsan.
Más, mucho más, cuando los crímenes quedan en la impunidad.
El peor de los mundos.

PASAMANOS: En el siglo pasado, la muerte fue apocalíptica. Por ejemplo:
En 1907, Porfirio Díaz Mori envió al ejército en contra de los trabajadores textiles de Río Blanco en huelga en contra del empresario francés dueño de las industrias y mataron entre cincuenta y sesenta obreros.
Luego, igual como sucede en la novela “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez con la matanza de vecinos de Macondo a partir de la huelga contra las fábricas bananeras, Porfirio Díaz ordenó que treparan los cadáveres a los vagones del ferrocarril y trasladados al castillo de San Juan de Ulúa en la ciudad de Veracruz y arrojados al Golfo de México.

CORREDORES: Hacia 1930, el cacique y latifundista Manuel Parra, con su temible banda “La mano negra”, se pusieron a las órdenes de los dueños de haciendas y asesinaron a unos cuarenta mil agraristas en diez años y a dieciocho líderes campesinos.
Ahora, y desde hace veintisiete años, con Patricio Chirinos Calero de gobernador, inició el tiradero de cadáveres en Veracruz.
En los últimos cien años, ninguna pandemia apareció, como ahora, con el COVID, y en donde todos los días publicitan la danza macabra de la muerte.

BALCONES: Con Javier Duarte, la muerte alcanzó estadios superiores cuando los políticos, los jefes policiacos, los policías y los carteles se aliaron para desaparecer personas.
A la luz del derecho internacional se llama “desaparición forzada”.
Tiempo cuando las personas desaparecían hasta en los retenes en las carreteras y en donde la policía detenía a personas viajando en el automóvil y entregaban a los malandros.
Fue cuando Veracruz alcanzó fama internacional con las fosas clandestinas de “Colinas de Santa Fe”, un delito del que desde entonces, nunca un político, unos políticos, unos jefes policiacos, unos policías, han sido detenidos, procesados y sentenciados.

PASILLOS: Tanta impunidad hay que, por ejemplo, decenas, cientos de padres de familia integraron unos veinte Colectivos para buscar a sus hijos en los municipios donde, se afirma, hay fosas clandestinas.
Y al mismo tiempo, siguen luchando para que la autoridad juzgue, por ejemplo, a Javier Duarte y los suyos por desaparición forzada, con todo y que fue sentenciado a nueve años de cárcel pero por delitos menores.

VENTANAS: “La muerte tiene permiso”, cierto, aquí en Veracruz y en el resto del país.
La inseguridad y la impunidad son las peores hermanas gemelas en la historia.
El tiradero de cadáveres es tanto que los encargados del ramo (secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía General) se refocilan y blindan entre sí, porque simple y llanamente, no pueden, están rebasados, llegaron al principio de Peter, les faltan experiencias, vivencias y mañas para una estrategia eficaz y eficiente y viven atónitos.
Más perplejos mirando que desde hace trece años y medio en que el ejército y los marinos fueron enviados a la guerra por Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Amlove, la guerra en contra de los malandros está derrotada y el daño social y moral en la población es devastador.


Deja un comentario

Acerca del blog

Blog de noticias desde Veracruz.
Aquí, deseamos contar la historia de cada día.
Y cada día es un nuevo comienzo.
Y todos los días se empieza de cero...

Portal de noticias de Veracruz.