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Expediente 2019
Viernes 10 mayo, 2019

Cuitláhuac, renunciado

En ninguna otra entidad federativa del país, ya tan pronto, 5 meses después y diez días, se habla de la renuncia de un gobernador... como en Veracruz.
Además, por segunda, tercera ocasión. Tercer, digamos, oleaje político, partidista, llegado al lugar mediático.
Quizá en otros estados, las elites políticas, adversarios y enemigos, sean más prudentes y apuesten a “la sabia virtud de dar tiempo al tiempo”.

Luis Velázquez

Acaso en otras demarcaciones del país también existan razones sociales, pero las cúpulas partidistas pactaran acuerdos.
Quizá la población sea tranquila, prudente, mesurada.
El caso es que aquí, en la tierra jarocha, de cara al Golfo de México, con todo y el Festival de la Salsa “más famoso del mundo”…
Y con todo y que el presidente de la república (igual como hace con otros mandatarios) vitoreara al góber local y levantara la mano en una conferencia de prensa mañanera y lo declarara el político “más honesto, limpio y transparente” de la nación, una vez más su cambio de silla embrujada del palacio de gobierno de Xalapa está en la cancha.
Desde luego, y de entrada, con todo y pifias, la peor, el alto voltaje de la inseguridad, la incertidumbre y la zozobra, y si así fuera sería demasiado pronto, rápido, temerario y audaz, daño político y moral para MORENA, cambiar al góber jarocho.
Sería, además, una especie de error descomunal de AMLO descubrir y aceptar que ni modo, el tabasqueño se equivocó y antes de seguir causando peores estragos, mejor lo quita, digamos, como Carlos Salinas de Gortari cambió a diecisiete gobernadores apenas entronizado en Los Pinos, y como Lázaro Cárdenas estremeció al sistema político cuando destituyó a diez gobernadores porque eran gente a morir de Plutarco Elías Calles.
Y aun cuando si algún día sucediera el cambio del góber jarocho, sería, digamos, después del primer informe de gobierno.
Además, si tal, ni modo fuera relevado en medio de las versiones de su cambio. Por el contrario, la conseja popular indica que el jefe político máximo dejaría pasar un ratito hasta que las aguas turbias se vaporizaran y luego, ya se vería.
Más ahora cuando “los demonios, traidores y desleales” que asegurara el diputado presidente de la Mesa Directiva de la LXV Legislatura descubrió en el palacio.

FUEGO PIROTÉCNICO

“La arena pública está llena de escupitajos” en contra del gobernador y el secretario General de Gobierno como escribiera Raymundo Riva Palacios.
Y es que en tanto la ola de violencia se vuelve más intensa, frenética y desbordada, como en una ruleta rusa, más razones de peso descubren los adversarios (fuego amigo) y enemigos del góber de AMLO en Veracruz (“Mi chamaco” diría Plutarco Elías Calles de Lázaro Cárdenas) para su cambio.
Incluso, y cultivando el deporte favorito de las elites políticas como es la especulación en su ritmo cardiaco desbordado, lo han mirado en un cargo público federal, y hasta embajador de México en alguna región de América Latina.
Y de paso, han mirado al diputado federal, Rafael Hernández Villalpando, como relevo del secretario General de Gobierno, el político de Otatitlán (Cristo negro del siglo XXI) que en 5 meses y una semana y días ha dejado constancia de que el ejercicio de la política-política lo concibe como una feroz y atroz pelea en contra de los otros.
Además, tocando todos los días los tambores de guerra, aunque nadie los escuche y sin mayor trascendencia como, por ejemplo, entre otros, su fallido operativo para destituir al Fiscal, y su erróneo debate con el presidente municipal de Isla cuando la emboscada a unos migrantes de Guatemala en el sur de Veracruz, y su discurso agresivo como un troglodita.
Es más, en el Senado de la República, el ex priista Ricardo Ahued Bardahuil convocó a sus colegas Indira Rosales, Julen Rementería, Gloria Sánchez y Dante Delgado Rannauro a integrar un frente común para cabildear en el altiplano la paz pública para Veracruz.
Y en tanto la convocatoria significó un fuego pirotécnico sin mayor trascendencia pues nunca hubo respuesta de ninguno de los cuatro, la ocurrencia del ex priista, ahora, ajá, morenista, sirvió para alimentar la versión de que ahora sí el góber sería renunciado y Ahued sería el nuevo inquilino del palacio de Xalapa.
Sin duda alguna, la especulación en su decibel más elevado.

“CONTRA VIENTO Y MAREA…”

A Javier Duarte le faltaron 48 días para terminar el sexenio y fue relevado por Flavino Ríos Alvarado.
Fernando Gutiérrez Barrios ejerció el poder estatal durante 2 años y un día y se fue de secretario de Gobernación de Carlos Salinas.
En su viaje sexenal siempre se afirmaba en el pasillo político que debido a “La Sonora Matancera”, Agustín Acosta Lagunes sería renunciado y nunca lo fue.
El gobernador del primer tramo del siglo pasado, Jorge Cerdán, estuvo a punto de caer pero quince mil jinetes trepados en sus caballos organizados por el cacique de Almolonga, Manuel Parra, el temido y temible jefe de “La mano negra”, desfilando en las calles y avenidas de Xalapa lo salvaron de la renuncia.
Antonio López de Santa Ana gobernó Veracruz en 3 ocasiones Y cuando de pronto se aburría de mandar, nombraba un interino, y acompañado de una mulata sabrosa se iba de pueblo en pueblo a los palenques a disfrutar las peles de gallos, mientras su esposa, una alvaradeña quince años menor, lo esperaba en casa.
Y si AMLO vitoreó a su gobernador en medio del discurso patrio en la Escuela Naval de Antón Lizardo, entonces, el mensaje es contundente y lo sostendrá “contra viento y marea”, y en caso de cometer más errores dada su inexperiencia y falta de oficio, con nombrar a un asesor extra operando desde las sombras será suficiente.


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