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Jueves 28 febrero, 2019

Toque de queda en Soledad Atzompa

•Policía, acuartelada y con miedo. Una sola patrulla de la Fuerza Civil

•Guardias comunitarias y pobladores quitan barricadas, pero vigilan llegada de extraños

•“Mejor no suban al pueblo ni tomen fotos porque los pueden confundir”, advierte alcalde

•Gobernador no llegó a localidades donde ocurrieron los linchamientos: Tetlalzinga, Tlatzala y Tlalipa/Antonio Osorio Ojeda

  • Alerta de guardias comunitarias

  • Ambiente tenso en municipio de Soledad Atzompa

  • Ambiente tenso en municipio de Soledad Atzompa

  • Ambiente tenso en municipio de Soledad Atzompa

  • Ambiente tenso en municipio de Soledad Atzompa

Soledad Atzompa, Ver.- Seis días después de los linchamientos de seis presuntos secuestradores a manos de pobladores de Soledad Atzompa, la zona pareció haber vuelto a la normalidad; las barricadas fueron retiradas, los maestros y alumnos volvieron a las escuelas, las familias campesinas dedicadas a sus actividades, y en la cabecera municipal la fiesta del pueblo intenta darle vida a las zona, lacerada por la pobreza y enclavada en las montañas de la Sierra de Zongolica, donde sigue la alerta de guardias comunitarios y unos 100 taxistas piratas que se encargan de vigilar la llegada de personas ajenas al municipio.
En las carreteras que interconectan las localidades del municipio sólo transitan vehículos de los mismos habitantes, camionetas del servicio mixto-rural, además de los llamados “taxis piratas” y solo tres camiones suben al día, desde Ciudad Mendoza hacia una parte de la Sierra.
Por ahora, los únicos extraños que llegan son vendedores de diversas compañías a entregar sus productos, como refrescos, cervezas, frituras y golosinas, quienes parecen no tener problemas con las guardias comunitarias, y más bien se sienten amparados por lo que parece ser el “toque de queda” que han implementado.
Algunos habitantes cuentan entre sus hazañas, los movimientos que en otros años han llevado a cabo los pobladores, como ocurrió en el 2017, cuando bloquearon la autopista, y quemaron patrullas.
La tarde del pasado jueves 21, vecinos de la localidad de Tetlalzinga, descubrieron a un grupo de sujetos cuando presuntamente intentaban secuestrar a dos maestros rurales.
Tras pedir auxilio, al lugar acudieron elementos de la Policía Municipal, quienes tras la búsqueda se enfrentaron a balazos con los responsables, resultando herido uno de los uniformados; cuatro de los secuestradores fueron capturados y otros dos escaparon; posteriormente un grupo de civiles y guardias comunitarios les quitaron los detenidos a los policías.
En un camino en despoblado, los habitantes amarraron a los presuntos delincuentes, los golpearon con piedras, así como un tubular y una señal informativa de tránsito. Aunque versiones señalaron que, de tantos golpes, a uno de los linchados le habrían sacado los ojos, esta información no fue confirmada por ninguna autoridad, ni por los pocos pobladores que han accedido a hablar del caso.
Luego, les echaron ramas y varas para prenderles fuego; mientras eran torturados los delincuentes, varios hombres bebían cervezas y bebidas alcohólicas.
Esa noche, los pobladores taparon los caminos con palos y piedras para impedir la entrada y salida de cualquier vehículo, sin permitir tampoco el paso a las patrullas de la Policía Estatal y la Fuerza Civil, siendo hasta horas después cuando dejaron entrar a las autoridades de la Fiscalía y a la Policía para el levantamiento de los cadáveres.
Al día siguiente, el viernes 22, cerca de las 10:00 horas, habitantes de las localidades Tlatzala y Tlatilpa, encontraron a otros dos sujetos, presuntamente los que se habían escapado la noche anterior, y también los lincharon y mataron. Versiones indicaron que los delincuentes se habían ocultado durante la noche en unas alcantarillas y por la mañana salieron, pero unas personas los oyeron decir que se habían escapado de la policía.

LAS LOCALIDADES QUE HICIERON JUSTICIA POR PROPIA CUENTA, EN EL OLVIDO... HASTA DE LA VISITA DEL GOBERNADOR

Las localidades que se ubican en la zona donde ocurrieron los linchamientos son pueblitos de unas 200 familias, en promedio, que cuentan con viviendas de madera y algunas de mampostería, donde los hombres se dedican a la siembra de productos como maíz, frijol, papa, y árboles maderables como encinos y pinos, para la obtención de maderas y carbón; mientras que las mujeres se encargan, además de sus labores domésticas, a la crianza de borregos y aves, entre otras actividades como el acarreo de leña.
A esta zona no llegó el gobernador, Cuitláhuac García Jiménez, el pasado viernes por la tarde, cuando arribó al Palacio Municipal para sostener una reunión de emergencia con el alcalde, los agentes municipales y pobladores, así como las llamadas “guardias” comunitarias.
En Tetlatzinga hay un promedio de 280 casas, muchas de ellas todavía con pisos de tierra, donde habitan unas mil personas, que cuentan con los servicios elementales de agua y luz, carretera pavimentada. Se estima que alrededor de un cuarto de la población tiene algún vehículo de modelo atrasado.
En la localidad, además de la iglesia, existen al menos dos escuelas, y en las que se imparte educación indígena. Los centros educativos son: la primaria “Ignacio Zaragoza”, y el Jardín de Niños “Juan Escutia”, donde asisten unos 50 alumnos en cada uno.
En Tlatzala, una comunidad de unas 200 casas, la mayoría de madera con láminas, funcionan la escuela primaria “General Lázaro Cárdenas", también con educación indígena, donde a los alumnos se les enseña el dialecto náhuatl, y la escuela Telesecundaria “Quetzacóatl”.
Además, otras instituciones educativas son la primaria, con educación indígena, “Profesor Ramón Cruz Herrera”, y junto a este centro educativo, también da servicio el Telebachillerato “Tlatzala”.
Cerca de esta comunidad se encuentra el poblado Tlatilpa, conformado por unas 1,100 personas, en alrededor de 250 viviendas.
La localidad cuenta con un Centro de Educación Inicial Indígena, donde se estima que acuden unos 50 estudiantes; otra escuela es la primaria “Guillermo Prieto”, además del Jardín de Niños “Cuauhtémoc”, y la escuela secundaria “Ricardo Flores Magón”.

”MEJOR NO SUBAN”, ADVIERTE EL PRESIDENTE MUNICIPAL A REPORTEROS

El presidente municipal de Soledad Atzompa, Armando de los Santos Pérez, dio a conocer que por el momento la situación se encuentra normal en las localidades, luego de los hechos suscitados el pasado jueves y viernes, cuando pobladores agarraron a seis personas y las privaron de la vida. Sin embargo, advirtió a reporteros no acercarse a las localidades, ni mucho menos tomar fografías, ya que pudieran ser agredidos.
“No puedo decir nada, ya toda la información de lo que pasó está en las redes sociales, yo no puedo seguir dando más entrevistas, por mi seguridad, y espero que me entiendan”, dijo, preocupado.
Admitió que “por el momento la situación está normalizada, el gobernador –Cuitláhuac García Jiménez- vino, pero sólo llegó al Palacio, aquí fue la reunión, no fue a las comunidades donde se suscitaron los problemas”.
Y sobre el actuar de las guardias comunitarias y la situación con la llegada de visitantes y de algunos reporteros de medios de comunicación de la región, señaló que “es mejor que no suban, ni tomen fotos porque la gente los puede confundir, la gente de las comunidades está muy alterada y es entendible, si vienen hay que tener mucho cuidado para que no vaya a haber problemas”, remató.

QUITAN BARRICADAS, PERO SIGUEN ALERTAS LAS GUARDIAS COMUNITARIAS

Desde el viernes en la tarde, tras la llegada del gobernador Cuitláhuac García Jiménez al Palacio Municipal, fueron retiradas las barricadas que los pobladores habían colocado desde la noche anterior en las entradas del municipio, una de ellas en la localidad Atzompa.
En esta zona, en la comunidad Tepetechco, Juan, un hombre de unos 30 años, que trabaja en su talachera, contó que a pesar de que los pobladores se calmaron, todavía persiste la alerta para vigilar que no entren personas extrañas al municipio.
“Yo por eso soy policía rural, tenemos que estar pendientes de lo que pase, ese día –el viernes 21- agarraron a cuatro y los quemaron, no sé dónde mero fue pero lo que sí te puedo decir es que a dos les dieron de balazos en la cabeza”, contó.
El joven de piel curtida por el sol, es originario de Nogales, pero cuando se casó se fue a vivir a esa zona, donde -un grupo de pobladores- le pidieron trabajar como policía comunitario, cuidando a los vecinos, pero eso sí, sin ninguna paga de por medio.
“Si dices que no quieres ser policía comunitario, entonces tienes qué entrarle y pagar una cantidad de dinero para que no participes”, agrega.
Juan se gana unos centavos diariamente reparando las llantas de los taxis comunitarios y además se encarga de llamar por teléfono a los taxistas para que presten servicios a quienes lo requieran.
Como muchos de sus vecinos, tiene la esperanza que con la llegada del nuevo gobierno se terminen los problemas de pobreza y miseria en la que han vivido por muchos años los habitantes de la Sierra de Zongolica.

TAXISTAS COMUNITARIOS PRESTAN SERVICIO CON CAUTELA, PERO LOS POLICÍAS, “ACUERTELADOS” SIGUEN CON MIEDO

En los tramos carreteros que conectan a Soledad Atzompa con Ciudad Mendoza y a Acultzingo con otra parte de las localidades de Atzompa, decenas de “taxistas piratas” prestan sus servicios principalmente a los pobladores de la Sierra, a quienes cobran cantidades desde los 25 hasta los 80 y 100 pesos, según sean los tramos recorridos.
Ellos no tuvieron problemas para circular el pasado jueves y viernes, cuando los pobladores cerraron con barricadas las principales entradas a las localidades.
Aunque aceptan estar enterados de los hechos, niegan dar detalles de lo sucedido, y más bien alertan a los visitantes y a algunos reporteros que se meten a la sierra.
“Tengan cuidado cuando vengan por aquí, pónganse chalecos con letras grandes que digan que son de la prensa, porque la gente no entiende razones y los vayan a agarrar”. “Los voy a llevar pero no estén sacando fotos porque los vayan a ver y entonces, son capaces de quemarnos juntos a mí junto con ustedes”, comenta uno de los choferes.
En los pueblos, a orilla de carretera, van a pareciendo, como cercas, las docenas de tablas y otras piezas de madera que las familias campesinas ponen a asolear, para prepararla y luego venderla para subsistir. Por años, la necesidad los ha obligado a la tala para sacar sus productos, muebles, y después llevarlos a vender a la ciudad y a otros municipios, donde muchas veces los malbaratan o los cambian por gallinas.
En el Palacio Municipal, donde se encuentran acuartelados unos 15 policías municipales y uno o dos de la Fuerza Civil, con una sola patrulla, un grupo de pobladores vive la fiesta del pueblo, por la celebración en honor a la Virgen de la Soledad. Hombres, mujeres y niños, disfrutan de eventos como las peleas de gallos, mientras algunas parejas de novios aprovechan la fecha para casarse en la iglesia.
“Nosotros no sabemos nada de lo que pasó, porque no fuimos al auxilio, ese día estaban de guardia otros compañeros, nosotros estábamos francos; fueron los de la Fuerza Civil”, comentó a la defensiva uno de los uniformados, entretenido también con las peleas de gallos.
Hasta ahí llegan vendedores de diversas compañías a entregar sus productos, como refrescos, cervezas, frituras y golosinas, quienes aparentemente no tener problemas con las guardias comunitarias, y más bien se sienten amparados por lo que parece ser el “toque de queda” que han implementado.


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