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Expediente 2019
Viernes 15 febrero, 2019

Códigos de ética

La Contralora de la Cuitlamanía, Leslie Mónica Garibo Puga, fue la primera en lanzar su código de ética para purificar por decreto a los funcionarios tanto de su dependencia como del gobierno del estado.
Luego, siguió la Comisión Municipal de Agua de Xalapa, CMAS, donde quedó prohibido a los burócratas, que todos los días pasan juntos 8 horas, darse regalitos, mirarse de manera intensa, tocarse y desearse con la mirada, y lo que, claro, ni los ángeles pueden resistir cuando cada semana pasas junto a los demás cuarenta horas, más, mucho más tiempo que el convivido con la familia.

Luis Velázquez

Ahora, el Órgano de Fiscalización Superior, ORFIS, también expidió su código de ética, donde y de entrada, sólo repiten la ley universal de que ningún burócrata ha de recibir regalos, invitaciones, donaciones o dar trato preferencial.
Pero como al titular, quien antes fuera yunista y antes duartista, Lorenzo Antonio Portilla Vázquez, lo cuida a Dios según reveló, entonces prohibió que cada uno caiga en la tentación de "auditar el trabajo de familiares o personas cercanas", cuando, caray, resulta inverosímil que así pudieran mantenerse y más con todo y el conflicto de intereses y el tráfico de influencias.
En el ORFIS, sin embargo, decidieron crear, además, un llamado Comité de Ética y que de seguro estará formado por extraterrestres porque dará "seguimiento a posibles conductas violatorias del referido Código de Ética".
Es decir, ellos, cien por ciento impolutos, honestos "a prueba de bomba" y de todas las tentaciones, que ni siquiera Los Beatles, a quienes tanto idolatra Portilla Vázquez, serán el máximo tribunal de las buenas conciencias.
Significaría, entonces, que a partir de la fecha, con tantos Códigos de Ética los servidores públicos (políticos y burócratas) podrán asistir a misa y quitar el micrófono del púlpito y la homilía a los sacerdotes de la iglesia católica, ahora cuando ciento cincuenta y dos curitas han sido retirados del oficio ministerial porque les cayeron en la pedofilia.
Los políticos y burócratas, entonces, purificados, ejemplo universal de la moral pública, en tanto los ministros de Dios descobijados con su calentura.

SOÑAR CON ÁNGELES DE LA PUREZA

Está probado y comprobado que desde hace más de dos mil años, los Diez Mandamientos de la ley de Dios son ultrajados todos los días y a todas horas en todas las partes del mundo católico.
Incluso, por más y más que el presidente de la república, AMLO, lo cacaree desde el discurso oficial de "no mentir, no matar, no desear a la mujer de tu prójimo, no robar", etcétera, por un oído entra y por el otro sale.
Por eso, cuando el Código de Ética del ORFIS sentencia que por decreto el personal del ORFIS y de los despachos contables a su servicio para auditar a los entes gubernamentales se regirá bajo las normas de "legalidad, honradez, lealtad, imparcial, eficiencia, economía, disciplina, objetividad, transparencia, rendición de cuentas, competencia por mérito, eficacia, integridad, respeto a los derechos humanos", caray, ni José Vasconcelos con su razana cósmica ni Tomás Moro con su comuna utópica ni Jesucristo con su "Amaos los unos a los otros" alcanzó tantas cualidades y atributos soñados por el ORFIS para los funcionarios y burócratas.
Diríase, entonces, que inspirado en Los Beatles, sus héroes musicales, Portilla Vázquez está soñando con el hombre puro, el funcionario público ideal, el servidor público perfecto, a tono, claro, con la república amorosa.
He ahí, pues, las consecuencias de la Cartilla Moral de don Alfonso Reyes resucitada luego de 75 años en que fuera publicada como la gran verdad universal en el tiempo de la Cuarta Transformación.
Está bien, claro, que los políticos y técnicos de la administración pública sueñen con purificarse, pero, caray, una cosita son las buenas intenciones y otra la realidad real y otra "las tomaduras de pelo".
Nunca, por ejemplo, el ORFIS descubrió las pillerías de Javier Duarte, anexos, conexos y similares.

LA ESPADA, EN PRENDA...

Por eso quizá la Contralora de la Cuitlamanía anunció su código de ética y "tiró su espada en prenda" para exorcizar a los pecadores antes de que el diputado local, ex priista, ex panista y ex perredista, José Manuel Pozos Castro, descubriera que en el palacio de gobierno de Xalapa hay "demonios, desleales y traidores" y nunca publicó, hasta donde se sabe si se sabe bien, su codiguito.
Acaso habría evitado tirar más gasolina al fuego antes de los chaneques descubrieran que para ocupar el cargo debió solicitarse una dispensa en tiempo y forma a la LXV Legislatura porque es originaria de otra entidad federativa, además de que, y de entrada, nadie conoce el nombre de su padrino o madrina que le abrió las puertas y ventanas en la Cuitlamanía.
Se ignora, sin embargo, si ahora con el descubrimiento de que en el palacio oficial hay "demonios, desleales y traidores", habría reformado o actualizado su código de ética, pues tales hijos de la caja de Pandora también merecerían entrar en sus diez mandamientos.

ATRACCIÓN FATAL

El primer código de ética conocido en el país son "Los sentimientos de la nación" de José María Morelos y que, bueno, pocos han respetado en la historia nacional.
Pero, bueno, y por ejemplo, en todos los tiempos se ha dicho, como en el código de ética del ORFIS, que los servidores públicos "han de estar libre de influencias o circunstancias que comprometan", y sin embargo, el duartazgo convirtió a Veracruz en el primer lugar de la corrupción política en el país, expresado por el presidente del CEN del PRI, Enrique Ochoa Reza, acatando órdenes de Enrique Peña Nieto.
Falta, no obstante, que la Cuitlamanía expida su código de ética general para el gabinete legal o ampliado, o en todo caso, y como la Contralora ya puso el ejemplo seguida por el ORFIS, entonces, que cada dependencia estatal expida el suyo, sin llegar, porfis, a las locuras de la CMAS de Xalapa de prohibir que los burócratas se enamoren entre ellos y puedan expresar la turbulencia de sus corazones con una mirada, pues está probado de manera científica que en las cosas del corazón ningún manual de urbanidades y buenas maneras, tampoco los Diez Mandamientos, funcionan, pues cuando de por medio hay atracción física, y atracción fatal, ni los padres, ni la pareja en turno ni los hijos frenan el huracán impetuoso de las entrañas desaforadas.


1 comentario(s)

rigo gomez 16 Feb, 2019 - 14:24
muy bueno...maestro

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