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Diario de un reportero
Sábado 26 enero, 2019

Raúl Arias está vigente

Camina a U.A.M. Azcapotzalco
•Exrectores de la U.V.


DOMINGO
El futuro en la puerta…



El doctor Raúl Arias Lovillo está vigente. Exrector de la Universidad Veracruzana, UV, ex académico e investigador en una universidad privada de Quito, Ecuador, ex secretario Académico en la Universidad Autónoma de Guanajuato, camina ahora a la rectoría en la Universidad Autónoma Metropolitana de Azcapotzalco, UAM.
Son seis los aspirantes. Las últimas palabras serán anunciadas el 21 de febrero, luego de que el procedimiento académico sea cumplido.
Arias Lovillo fue incluido en la lista de aspirantes porque en la década de los 80 fue profesor e investigador en la UAM.
Una carrera académica singular, con gran autoridad moral, maestro en el salón de clases arrastrando el lápiz ante el grupo, infatigable, lo avala.
Antes, otro exrector de la UV también fue rector en la UAM, pero de Iztapalapa. Fue Fernando Salmerón, 1966, filósofo.

Luis Velázquez

Y como pocos, excepcionales rectores, luego de la UV tuvo vida académica, igual que Raúl Arias.
Por ejemplo, director del Centro de Estudios Filosóficos en la Facultad de Filosofía de la UNAM y que al mismo tiempo alternaba con la dirección de Enseñanza Superior en la secretaría de Educación Pública, SEP.

LUNES
Exrectores de la U.V.


Otro ex rector de la UV, el doctor Gonzalo Aguirre Beltrán, también tuvo vida académico y política después de.
En 1956 llegó a la UV como autoridad máxima. Luego, fue director del Instituto Nacional Indigenista y subsecretario de Cultura Popular en la SEP.
Y ganó el Premio Nacional de Ciencias y publicó, mínimo, unos doce libros sobre temas indigenistas.
Rafael Velasco Fernández, ex rector de la UV, también fue subsecretario de Salud en el sexenio de Luis Echeverría Álvarez.
Luego de la rectoría, Rafael Hernández Villalpando fue presidente municipal de Xalapa y ahora diputado federal.
Víctor Arredondo Álvarez fue secretario de Educación con Fidel Herrera Beltrán.
Carlos Manuel Aguirre, rector con Agustín Acosta Lagunes, se retiró a su rancho en Tlacotalpan, hasta que un día se topó con la muerte cuando en un restaurante de Coatepec el ex rector Víctor Arredondo, se le fue encima, todo indica, ensortijado en viaje esotérico.
Emilio Gidi Villarreal volvió al salón de clases y a la investigación jurídica.
Roberto Bravo Garzón, fallido aspirante desde la rectoría de la UV a la candidatura priista a gobernador, fue asesor educativo de varios políticos.
Por eso, los únicos ex rectores que deslumbraron a Veracruz y al país luego de…, son Gonzalo Aguirre Beltrán y Fernando Salmerón Roiz.
Raúl Arias sigue tejiendo su vida académica.

MARTES
Académico de izquierda


En sus orígenes Arias Lovillo apostó, digamos, a la política-política y terminó en la política académica.
Por ejemplo, fue militante de la izquierda y desde donde hoy sigue mirando la vida y la realidad.
En el año 2015, la profesora Gloria Sánchez, Senadora de la República, le invitó por órdenes de Andrés Manuel López Obrador, AMLO; el presidente, para ser candidato a diputado federal por el distrito de Xalapa.
Apenas había terminado su periodo como rector en la UV. Y por eso mismo, para mantener la sana distancia y el respeto institucional a la doctora Sara Ladrón de Guevara, prefirió declinar, y fue cuando, oh paradojas de la vida, el ingeniero Cuitláhuac García Jiménez se quedó con la curul, con tanta suerte que ahora gobierna Veracruz.
En el último sexenio priista, Javier Duarte le ofreció, primero, la secretaría de Desarrollo Económico y la declinó, y luego, la secretaría de Educación y también la declinó.
Duarte le dijo:
“Ahorita mismo corro a Adolfo Mota y tomas posesión”.
En Raúl Arias, por encima de todo, y además, el respeto a la dignidad humana y el respeto a los otros. Otredad le llamaba Octavio Paz.

MIÉRCOLES
Enmascarados de la USBI


Arias Lovillo es un doctor en Economía discreto, institucional y con bajo perfil que apuesta a la paciencia y la mesura, sin que nunca, jamás, el resentimiento ni el odio florezcan en su corazón y sus neuronas.
Por ejemplo:
En la transición a la doctora Sara Ladrón, desde el palacio de gobierno de Xalapa, Javier Duarte y Erick Lagos Hernández, secretario General de Gobierno, se lanzaron en su contra.
Entonces, Érick Lagos, el operador duartiano, contrató a un montón de chavos, porros y esquiroles que encapuchados con máscaras de Raúl Arias y del doctor José Sarukhán, ex rector de la UNAM y miembro de la Junta de Gobierno de la UV, tomaron por asalto la USBI de Xalapa para bloquear su último informe académico.
Y aun cuando el ex rector tuvo las pruebas suficientes para interponer una denuncia penal, jamás lo hizo.
Dejó que el tiempo caminara solo y la justicia, si de llegar habría, aterrizara, como en efecto el mal karma, los males de la caja de Pandora empujaron a Duarte al Reclusorio Norte de la Ciudad de México, en tanto Érick Lagos se arrodilló ante Miguel Ángel Yunes Linares para evitar la cárcel.
He ahí la grandeza humana y la autoridad moral, social y política del ex rector de la UV.

JUEVES
Un proyecto nacional


En el Fidelato, Raúl Arias soñó en grande. Entonces, Fidel Herrera Beltrán también soñaba y alentaba la posibilidad de convertirse en candidato presidencial del PRI.
Como todos saben, Fidel, nacido a la política federal con Luis Echeverría Alvarez, ligado a muchos grupos políticos del altiplano, también soñó.
Así, formó un equipo multidisciplinario de académicos de la UV donde Raúl Arias participó denominado “El laboratorio del pensamiento” cuyo objetivo era, entre otros, elaborar un diagnóstico nacional para derivar en un Plan Nacional de Desarrollo.
Trabajaron mucho. Pero Enrique Peña Nieto, hijo del poderoso grupo Atlacomulco del estado de México, se atravesó y ganó la partida.
Incluso, Peña Nieto asistió a la toma de protesta de Javier Duarte como candidato a gobernador y que deseó aprovechar para tomar un cafecito con Fidel.
Pero Fidel se negó. Incluso, se escondió.
Y el proyecto político se desmoronó en la nada.
Lo importante, sin embargo, es soñar, y segundo, y con todo, Raúl Arias sigue vigente, empujando la carreta par adelante, en el crecimiento académico, su razón de ser, su pasión, la prioridad de su vida, al lado de los suyos.

VIERNES
Camino a la UAM Azcapotzalco


Amigo del escritor Sergio Pitol (fue el editor de los libros de los clásicos publicados en su rectoría), Raúl Arias es un lector consumado.
Siempre anda con un libro en las manos, digamos, para los tiempos muertos. Carlos Fuentes Macías amaba, por ejemplo, los embotellamientos en la Ciudad de México porque le permitían avanzar capítulos en el libro que leía.
En la cabecera siempre tiene dos libros. Uno, de literatura. Y otro, de economía.
A los amigos suele regalar dos, tres, cuatro libros.
En su casa, hay libros y discos hasta en el pasillo.
Incluso, hasta soñaría con una ciudad construida con puros libros en vez de ladrillos, cemento y cal.
Es un académico y político tan amable que todos los tuitters, facebook, whatsapp, anexos y conexos que le llegan contesta con prontitud, y con decencia, así sean oscuros y desde el anonimato.
En las pláticas sobre la realidad social se indigna y encorajina, pero conserva la gran virtud de saber sonreír y reír, y si por ahí pasa una mujer estremecedora la mira y admira con discreción, como recomienda la Cartilla Moral de Alfonso Reyes publicada hace 75 años.
Ahora, camina a la rectoría de la UAM de Azcapotzalco, soñando con el ejercicio pleno de lo más importante de su vida como es la libertad, la autonomía y la independencia, la libertad que ha de ejercerse, pero más aún, disfrutarse y saborearse como la paleaban aquellos hombres de la Reforma (Ignacio Ramírez, Ignacio Manuel Altamirano, Francisco Zarco, Melchor Ocampo, etcétera) “que parecían gigantes”.


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