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Diario de un reportero
Miércoles 09 enero, 2019

Un pueblo sublevado

Jóvenes, mujeres y adultos mayores cumplirán una semana atrincherados en un bloqueo carretero para rechazar la construcción de un relleno sanitario regional en Chinameca; negocio que es de la familia del empresario Arturo Quintanilla, compadre de la secretaria de Energía, Rocío Nahle

Por IGNACIO CARVAJAL

Dorotea Hernández Gutiérrez, de 65 años, es una mujer sola que posee una sola riqueza y la cual comparte con sus vecinos en el poblado de La Palma: un pozo de anillo con profundidad de once metros.
A diario el pozo de doña Dora -como le conocen- abastece agua cristalina con la cual llenan los garrafones para el consumo doméstico.
Ella nunca ha sido envidiosa, le convida del agua a quien quiera. Incluso, atribuye su longevidad y salud a la calidad del líquido que da el pozo, el cual constantemente limpia y tapa para evitar la caída de polvo o basura.
El agua la consume “cruda” porque sale muy limpia, cuenta.
Pero desde hace unos meses, doña Dora y sus vecinos andan preocupados por que un grupo de empresarios, dueños de una gravera que lleva operando unos 60 años en la región, quieren construir un relleno sanitario con el cual, cree, se contaminarían los mantos subterráneos los cuales alimentan al pozo.

  • Rechazo a construcción de relleno sanitario

A su edad, recuerda los días de la infancia, corriendo en el campo, cazando y pescando. Disfrutando de lo que hoy aún poseen, paisajes de ensueño, arroyos con aguas diáfanas en cuyo fondo se miran piedras boludas y peces.
Todo eso -teme- se podría perder, y los niños del futuro no conocerán esa belleza de Chinameca. ¿Qué será de los abuelos que van al monte con sus nietos para conocer las aves y animales silvestres?, ¿de los padres que hoy pueden ir con sus hijos a mojarse los pies en los arroyos?, ¿de quienes viven de la pesca y de quienes tienen una o dos vaquitas que alimentan con pasto y agua cristalina?
Todas esas preguntas rondan en la mente de quienes participan en los tres piquetes de protesta contra el proyecto de la empresa Gravas del Sureste, propiedad de Arturo Quitanilla, compadre de Rocío Nahle, que desde el cambio de gobierno ha incrementado su capital para acelerar las obras en un terreno de Chinameca que quiere convertir en el vertedero de basura más grande del sureste mexicano.
Los pobladores de Chinameca, desde el viernes pasado, están protestando. Primero fue contra el alcalde, Antonio Carmona Trolle, a quien demandaron hacer valer su palabra y constantemente lo fustigan a imponer su investidura, después, contra los diputados del distrito, Eulalio Ríos Faranoni; y Magali Armenta, los dos de Morena, y con clara postura a favor del relleno sanitario.
En tres piquetes, uno en las vías, otro en Taller Viejo, y otro más en Agua Fría/CBTIS, los pobladores de la cabecera y de comunidades permanecen en pie de lucha por motivos parecidos a los de Dorotea Hernández: Chinameca no puede ser basurero de Coatza.
Adriana Páez, de Agua Fría, se encuentra en el piquete desmenuzando piezas de pollo y cerdo. Jala cazuelas, pedazos de carne los cuales sirve en platitos para alimentar a los voluntarios.
Madre de dos y abuela de dos nietos, reclama su derecho a heredarles un municipio con arroyos y paisajes sin contaminación.
“No nos queremos parecer a Coatza, con sus complejos contaminantes y sus pilas de basura en Las Matas”, afirma.
Desde muy temprano, se puso a realizar sus labores domésticas, y tan pronto terminó enfiló con otras vecinas a donde los hombres mantienen el piquete desde el viernes pasado.
Ahí se dispuso directamente a preparar la cena. Algunas sirven el café, otras, refresco y alimentos.
Campesinos, pescadores, obreros y hombres del campo han venido al camino que comunica a la empresa con los terrenos donde se quiere instalar el megaproyecto. Colocaron una carpa, sillas, encendieron una fogata y pasan el tiempo buscando señal para monitorear las noticias.
Las cazuelas no dejan de soltar el hervor, los aromas y la textura tradicional de los alimentos preparados con los más íntimos secretos de la comida prehispánica.
Y los pobladores de Chinameca tampoco dejan que el pecho se les enfríe y constantemente reclaman a la prensa local su falta de apoyo. “Es que no vemos esto en las noticias, el Presidente no ha hablado de eso en las noticias”, reprochan.
“El basurero no nos hace falta, preferimos la salud”, relata Isabel Guillén desde una mesa donde pica retazos de una res que les regalaron al movimiento. El apoyo viene de todos lados.
Puercos, pollos, arroz, reses enteras son obsequiadas al movimiento de protesta, en cuya organización late lo más profundo de la resistencia.
Así, mientras los hombres cuidan el piquete, las mujeres cocinan y sirven la comida. Otros más sacrifican y aliñan los animales, mientras otros acuden a realizar sus actividades diarias, turnándose para nunca dejar descuidado los puntos de bloqueo. No puede faltar la comida, el café ni las ganas de protestar para proteger.
Cómo comenzó todo esto?, desde enero pasado, los empresarios Quintanilla Hayek fundaron la empresa DESANIT, ante el notario Yohan Hillman Chapoy, cuñado de la diputada morenista Mónica Robles Barajas.
Con esa empresa, se perfiló la creación de un proyecto para recibir y procesar los desechos de Coatzacoalcos y municipios vecinos, casi todos gobernados por Morena.
La misma estaría operando en los terrenos que han sido explotados por Gravas del Sureste -también propiedad de los Quintanilla Hayek-, los cuales han sido vaciados de la grava, dejando enormes cavernas y rehoyas de varios metros de profundidad, y que se habilitarían como celdas.
Desde enero del 2018, al arranque del 2019, las cosas se mantenían en paz en el municipio, pero la semana pasada, a escondidas, llegó el secretario de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros Burgos, para conocer el terreno de los Quitanilla, y calificarlo como la mejor opción para el relleno sanitario regional. A esa visita no invitó al alcalde ni a los comisariados ejidales.
El Dos del Palacio se tomó fotos en el predio, en una, se mira de perfil a Arturo Quintanilla, y las trepó a sus redes sociales anunciando que era el mejor lugar para lanzar la basura de Coatzacoalcos, unas 400 toneladas diarias, lo que resultó suficiente para incendiar al pueblo, que ahora demanda a este funcionario echar atrás su propuesta. Se espera que hoy miércoles haya una reunión definitiva en Chinameca entre pobladores y altos funcionarios del gobierno del estado. Ya lo han decidido los pobladores, si el relleno va, la protesta arreciará.


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