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Miércoles 09 enero, 2019

Carta imaginaria

•De Wínckler a Cuitláhuac
•“Te envidio, Cuitláhuac”

ESCALERAS: Querido Cuitláhuac:
¡Vaya semanitas que nos hemos aventado! Ya ves, todo lo que has hecho para tumbarme y aquí sigo, atrincherado y acuartelado en mi Palacio que alguna vez adornara con pintura sicodélica, casi casi rosa.
Has cabreado a todos para destituirme. A tu secretario General de Gobierno, a tus diputados locales, a tus presidentes municipales, al Solecito y hasta el hijo de Moisés Sánchez Cerezo, asesinado en el duartazgo. Y ni así, me has descarrilado.

Luis Velázquez

Tu debilidad, Cuitláhuac, es mi fortaleza, pues entre más rafagueas más me sostengo y entre más días pasen y yo aquí, más te debilitas.
Lo peor: movido por el hígado, haciendo a un lado sus neuronas, Éric Patrocinio Cisneros Burgos, el Cristo negro de Otatitlán en el siglo XXI, el ingeniero agrónomo que llegó de Baja California, lanzó en el carril, mejor diría, redil, que caería en navidad como regalo para los 8 millones de habitantes de Veracruz. Luego enseguida, reviró, y pronosticó que caería en día de reyes. Falló. ¡Pobrecito!
Pero imagina, con un secretario de Gobierno así, “el dos de palacio”, estás perdido. Te falta operación política.

PASAMANOS: Nunca en mi vida, Cuitláhuac, me la he pasado tan bien. De maravilla para arriba. Jamás me he sentido más fuerte como ahora.
Claro, te envidio. Con tu juventud y soltería llegaste antes que yo a la silla embrujada del palacio, embrujada, decía Eufemio Zapata, el hermano de Emiliano, porque a todos enloquece, a unos más y otras menos. Pero a todos. Nadie se salva.
Pero, bueno, tú en tu palacio y yo en el mío. Te recuerdo: fuiste elegido por 6 años. Yo, por 9. Llevo dos. Más 6 tuyos, ocho. Es decir, trascenderé a tu sexenio. Tú te irás. Yo seguiré. ¡Vaya paradoja de la vida pública!
Desde luego, te habrás enterado de los dolores de cabeza, migraña, depre, incluso, que me has causado. Y más, a mi familia, pues ningún caso tiene omitirlo.
Pero yo, como litigante (tú eres ingeniero mecánico y Éric Patrocinio ingeniero agrónomo) estoy hecho para la pelea.
Y por eso mismo, por aquí tus diputados de MORENA, incluidos dos mujeres panistas, aprobaron el decreto para destituirme, me amparé. Y gané el amparo. Y aquí sigo.
Y si me lo revocan, y/o aprietas más el botón nuclear ahora cuando los alcaldes, tus alcaldes se disciplinaron y aprobaron en Cabildo mi destitución, te informo: tengo lista mi controversia constitucional en la Suprema Corte de Justicia dela Nación.
Más aún: con la autonomía otorgada por el Congreso, llegaré a tribunales internacionales. Incluso, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y de ser necesario, de la ONU.
Es decir, seguiré luchando, porque más vale vivir con dignidad que vivir arrodillado.
Acuérdate, soy oaxaqueño, la tierra de Benito Juárez, Porfirio Díaz, José Vasconcelos y los hermanos Flores Magón, más, Ricardo, 41 veces encarcelado por Porfirio Díaz y cada vez que salía de la cárcel seguía publicando “Regeneración”.
La madera de que estoy hecho es de un gallito de pelea.

CORREDORES: Estimado Cuitláhuac (estimado, porque los enemigos terminan amándose):
Ninguna culpa tengo de la ola de violencia en Veracruz. Desde Javier Duarte, el infierno aquí. Secuestrados, desaparecidos, asesinados, sepultados en fosas clandestinas, feminicidios, infanticidios, secuestros exprés, huachicoleo, robos a casas y comercios y negocios y bancos, robos de automóviles, cadáveres flotando en los ríos.
Todo, por culpa de la secretaría de Seguridad Pública, máxima responsable según la ley.
Por eso, tú y tu secretario de Gobierno se han abaratado inculpándome, encubriendo a Hugo Gutiérrez Maldonado.
Veracruz ya estaba destrozado cuando llegué aquí. Y ahora contigo, más de 155 asesinatos, entre ellos, veintidós feminicidios, en los días y noches que llevas en el trono imperial y faraónico.
Pero con todo, me sigues jodiendo y jodiendo.
Te has desgastado, gobernador.
Y si una parte de la prensa me rafaguea, muchos de ellos son buitres sexenales. Además, mi apuesta a “las benditas redes sociales” que así les llama AMLO, tu héroe, gracias a quien ganaste en las urnas.

BALAUSTRES: Me acusan de frívolo, igual que a ti. Me acusan de ególatra y vanidoso. Me acusan de perrito faldero de Miguel Ángel Yunes Linares, mi amigo. Me acusan de vivir en la mansión de Adolfo Mota, en Xalapa.
Yo, como Fernando López Arias, cuando decía que “el peor gendarme de un hombre es su conciencia”.
Y mi conciencia está tranquila. Por eso, incluso, lucho frente a ti.
Además, lucho para hacer digno de mis hijos y de mi esposa, porque tú solo buscas destituirme por tu berrinche.
¡No me has vuelto loco! ¡Tampoco me has quitado el sueño! ¡Me ocupo, sin preocuparme!
Mi padre me lo decía: “Lucha y lucha, a ver de qué cuero salen más correas!”.
Seguiré, Cuitláhuac, resonando los tambores de guerra. Incansable. Infatigable.
Antes, en el siglo pasado, se afirmaba que ponerse frente a un gobernador significaba el peor infierno del mundo.
Ignoro si todavía sea así. Pero verdad o mentira, media verdad o media mentira, verdad total, mentira absoluta, aquí estoy.
Me despido, Cuitláhuac. Son las cuatro de la mañana y necesito preparar unos tuitazos informando al mundo que pasó navidad y reyes y aquí sigo, pues algunas barbies, incluso modelitos de Liverpool, que tanto nos gustan, tienen migraña con mi destino, y entre más se angustian, más sonrío y más me aman.
Yo respeto a mucha gente. Pero en ningún momento significa que me lleve bien con ellos.
Saluditos a Éric Patrocinio Cisneros, tu Niño Pípila, tu Narciso Mendoza.
Igual que Gustavo Díaz Ordaz en el 68, me despido “con la mano tendida”. “El odio no ha nacido en mí”. Con tanto odio, como el tuyo, el alma (y el corazón también y las neuronas) se pudren.
Hasta la próxima.
Saluditos.
Jorge Wínckler.
El Fiscal, y a mucha honra.


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