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Malecón del paseo
Miércoles 02 enero, 2019

Un pueblo depresivo

•Muerte en vida
•Octavio Paz la padecía

EMBARCADERO: La depresión es la peor enfermedad escapada de la caja de Pandora... Y lo mismo avasalla con personas de la séptima, octava década que de la primera, es decir, desde ancianos hasta niños... Digamos, es un mal existencial... Pega directo al estado de ánimo y descarrila, peor que una ruleta rusa... Pero además, nadie escapa ni tampoco nadie puede cantar victoria... Unos dicen que pega cuando, de pronto, ¡zas!, a la persona se le bajan las pilas y la bilirrubina se evapora

Luis Velázquez

Por ejemplo, resulta inverosímil que Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura, la padeciera… Más todavía: en “un viaje a la oscuridad” como también le llaman, el escritor William Styron se quitó la vida… También, en un viaje depresivo Ernesto Hemingway se pegó un escopetazo en la boca una mañana al despertar a las 6 horas… Con todo y que “Hem”, así le llamaban los amigos, fue el escritor más famoso de su tiempo en el mundo, el playboy más exitoso, el gran aventurero cazador de tigres, leones y elefantes en África, el boxeador singular, el gran cronista de la fiesta de toros, el soldado de la Segunda Guerra Mundial y de la guerra civil española, el escritor admirado por Fidel Castro y Ernesto El Che Guevara…

ROMPEOLAS: En el libro “Memorias y palabras”, basado en la correspondencia privada de Octavio Paz con el escritor Pere Gimferrer, le escribe una carta… “Tu carta llegó en días de depresión --padezco periódicos momentos de abulia, decaimiento y melancolía o, como llamaban los antiguos a esa enfermedad del espíritu y la voluntad: acedia—y me levantó el ánimo. Gracias de verdad”… Octavio Paz, el Premio Nobel de Literatura, igual que Hemingway, un hombre depresivo, cuando, caray, tenía todo, sobre todo, el reconocimiento literario y social del mundo y en el mundo… Además, tan leído y escribido… Además, con tantos libros publicados de éxito… En el mismo texto (páginas 80 y 81), Paz confiesa a Gimferrer: “Tal vez estás enterado, padezco la persecución de mi hija y de su madre. Ahora están en Madrid y desde allá, como siempre, oigo el zumbar furioso de las dos abejas coléricas… Es horrible sentirse odiado”…

ASTILLEROS: Octavio Paz padeció y dominó a la depresión… Su obra literaria, más de treinta libros publicados, fueron superiores en la lucha depresiva que por lo regular hunden y descarrilan a la mayoría de seres humanos… Vaya, ni siquiera cuando el departamento de Paz en la Ciudad de México se incendió y todos sus libros, su biblioteca, se quemaron, el Nobel de Literatura se desplomó en el viaje depresivo, aun cuando la sufrió y la padeció y con justa razón… Y más, en un hombre cuya vida giró siempre alrededor de los libros… En el libro “Memorias y palabras”, en ningún momento cita, por ejemplo, si consultó a un sicólogo para superar la onda depresiva… Refiere, sin embargo, cuando pide ayuda a Gimferrer para que le compre en España unos tapones para los oídos porque el ruido en la Ciudad de México es insoportable… Pero en ningún lado aparece una referencia a medicamentos antidepresivos… Su fuerza de voluntad, su amor a la vida, su vocación literaria, fueron superiores… Enfrentó al demonio y lo derrotó…

ARRECIFES: Hay en la ciudad sicólogos y siquiatras que curan la depre… También, geriatras, cuando se trata de ancianos… Unas veces, con el tratamiento médico basta, pero otras, ni así la persona vence al demonio… Un sicólogo, por ejemplo, dice que la terapia más efectiva es rodear al enfermo de niños y niños para que sus ocurrencias geniales y su gracia natural le levanten el ánimo… Incluso, hay quienes leen la Biblia al enfermo soñando con una purificación tipo indígena con todo y el incienso… La realidad es que cuando se pierde el interés en y por la vida, entonces, el ser humano descarrila y toca fondo y la química y la bilirrubina se desperdigan en el día y la noche y la depre se multiplica en tierra fértil…

PLAZOLETA: El mal, sin embargo, se acrecienta hacia la séptima década que dijera Arjona… Y pega en todos los niveles sociales… Claro, nunca será igual una persona depresiva que vive en el área urbana que una en la zona suburbana y otra en la región rural o indígena… Y en cada caso, la calidad de vida es desbalanceada y dispareja… Y más, cuando pasando los años, se va perdiendo, digamos, el interés por vivir y relacionarse con los demás y estar vigente y actuante… Y más, cuando de acuerdo con el pronóstico, en diez, veinte años, el país estará habitado por personas de la tercera edad y niños en su mayoría… Se recuerda: si Octavio Paz, hombre tan asombrosamente culto, la padeció, todo puede esperarse, pues la vida es demasiado frágil…

PALMERAS: Al paso que vamos, la depresión se convertirá en un asunto de seguridad nacional… En vez de un pueblo pujante, un pueblo depresivo, paralizado, inactivo, contemplativo en la inacción… Una enfermedad que con bajo perfil, silenciosa, se ha adueñado de la vida nacional y cuando las instituciones de salud (IMSS, ISSSTE, hospitales públicos, Pemex, etcétera) lo adviertan será demasiado tarde… De hecho y derecho, la depre es una muerte en vida, una muerte lenta, más canija, por ejemplo, que la presión arterial alta pues con un Norvaz se puede controlar, en tanto la depre a veces levanta con unas medicinitas, pero con frecuencia choca con pared… Según el geriatra, todas las familias, sin excepción, tienen un pariente depresivo… Y lo más grave, la depre es genética y se hereda… El padre, un hermano, un tío y una sobrina de Ernest Hemingway eran depresivos, y de igual manera que el escritor, se suicidaron… Bastaría referir que la prensa escrita está llena de noticias con suicidas en un viaje depresivo… El penúltimo, se ahorcó de un árbol ubicado sobre la banqueta de su casa en una madrugada en el puerto jarocho y cuando los vecinos salieron a la calle miraron su cadáver todavía balanceándose en el aire… El chamán libre a todos de la depre…


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