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Lunes 05 febrero, 2018

Noche oscura del PRI

•Padrinos de cada aspirante
•Los juegos del poder

UNO. Noche oscura del PRI

La noche está muy oscura para el PRI en Veracruz. Y más, porque luego de sus tres derrotas consecutivas en menos de un año (la gubernatura, el Congreso y las alcaldías), ninguna de las elites se detuvo en una mirada hacia adentro para cambiar de estrategia.

Luis Velázquez

Y más porque desde entonces mudaron en partido de oposición.
Tan es así que ahora con las precandidatura al Senado cometieron el mismo pecado del siglo pasado. Los mismos pecados mortales que poco a poco los descarrilaron.
Más todavía:
Como nadie miró lejos y se quedó en el árbol todos quedaron atrapados y sin salida en los mismos vicios del siglo pasado.
En el país, por ejemplo, la cultura priista tiene nombre y apellido. Gira alrededor de los siguientes conceptos y/o categorías universales como les llaman los científicos sociales:
A: El triunfalismo. Sentirse todopoderosos.
B: El tapadismo. Jugar con las circunstancias y engaña a todos con el elegido.
C: El aplatismo. Si el PRI pierde en las urnas gana en el tribunal electoral.
D: El dedazo. El gobernante en turno impone al sucesor.
E: La cargada. Destapado el candidato, la estampida de los búfalos a su favor.
F: El sobre lacrado. Mantener el nombre del elegido en un sobre cerrado.
G: La aplanadora. Si el tricolor pierde, arrebata.
H: El autoritarismo. Yo mando y punto.
J: El nepotismo. Heredar el poder a los hijos.
K: De todas… todas. El tricolor avasalla en la elección.
L: Las urnas embarazadas. Atiborrar de votos priistas las urnas.
LL: El fraude.
Los anteriores son algunos de los males históricos del matusalémico partido rojo que en número de años compite con el partido oficial de Vietnam.
Tal cual, y sin ningún examen de conciencia del duartazgo a la fecha actual, el partido tricolor, todo indica, va en tercer lugar de la contienda para el quinteto de elecciones a disputarse el primero de julio en las urnas.

DOS. Cada aspirante… con su padrino

La elección de los pre/candidatos al Senado documenta los jurásicos pecados mortales del tricolor.
Cada uno de los aspirantes tuvo un padrino, digamos, de lujo, y cada uno mostró el puño y el músculo traficando influencias para quedarse con la nominación para su recomendado.
Anilú Ingram, SEDESOL, su padrino, Miguel Ángel Osorio Chong, ex secretario de Gobernación.
Elizabeth Morales, ISSSTE, su madrina, Lorena Martínez, ex delegada del CEN del PRI y que lograra una derrota histórica con las 172 presidencias municipales.
Además, Elmo con un padrino poderoso, Enrique Ochoa Reza, presidente del CEN, y amigo de Lorena Martínez, otra de las discípulas de Manlio Fabio Beltrones, el ex de todo, menos de presidente de la república.
Sonia Sánchez, su puente comunicante, Patricio Chirinos Calero, para llegar al ex secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer, coordinador de campaña de José Antonio Meade.
Juan Carlos Molina Palacios, presidente de la Liga de Comunidades Agrarias, con sus padrinos, Daniel Pérez Valdés, presidente de la Unión Nacional de Productores Cañeros, y Manuel Cota, ex líder nacional de la CNC que perdiera la gubernatura de Nayarit.
Osvaldo Cházaro, con su padrino, José Calzada Rovirosa, ex gobernador de Querétaro y secretario de Agricultura.
María del Carmen Pinete Vargas, con su padrino de lujo, Guillermo Ortiz Martínez, ex secretario de Hacienda y Crédito Público con Ernesto Zedillo y ex gerente del Banco de México.
Y Juan Nicolás Callejas Roldán, feudo de la sección 32 del SNTE, con su padrino, el dirigente nacional que por cierto traicionara a su jefa y amiga, la profe Elba Esther Gordillo, en el peor momento de su vida sindical.
Hacia el final del día y de la noche, el músculo de Guillermo Ortiz favoreció a Pinete Vargas y el puño del Snte nacional a Callejitas.
En todos los casos, de espaldas al millón de indígenas, a los dos millones de campesinos y a los tres millones de obreros en Veracruz, 6 de cada 10, dice el Coneval, en la miseria, la pobreza, la jodidez y los salarios de hambre.

TRES. Juegos del poder

En el carril político cuentan las siguientes historias sobre la candidatura priista al senado:
Que de pronto, Osvaldo Cházaro se perfiló para la fórmula una al Senado y Anilú se encabritó y tiró la toalla, porque ella, trepada en MAO, se creía invencible y exigía la primera fórmula para amarrar la curul.
Que Osvaldo Cházaro había apantallado a Enrique Peña Nieto en eventos ganaderos en Zacatecas y Veracruz y cabildeado por José Calzada ahí la ganó.
Pero que en la víspera de su gran destape, enviaron correos de emergencia a los líderes de las Uniones Ganaderas avisando de la marcha atrás y que, ni modo, mejor seguiría como diputado federal.
Que a Juan Carlos Molina lo tumbó el presidente de la Comisión de Procesos Internos del CEN del PRI, el diputado federal Manuel Escajuda, quien fue tirador a la dirigencia de la CNC con Manuel Cota de candidato priista a gobernador de Nayarit, el mismito cargo que soñaba Molina Palacios y así se vengó.
Que la beltronista Lorena Martínez le fajó a Enrique Ochoa Reza a favor de Elizabeth Morales y Ochoa habló al CDE del PRI y se movieron, pero era demasiado tarde.
Que de pronto, el delegado del CEN del PRI, Fernando Moreno, quien también aspira a la Senaduría pluri, bloqueó a uno que otro de los aspirantes, diciendo que aun cuando las elites de Veracruz abogaban por equis faltaba ver el dictamen del CISEN, Centro de Información y Seguridad Nacional.
Y ahí, ni modo, se les cayó.

CUATRO. Desertores del PRI

Los expertos dirán que tales movimientos tsunámicos son propios de los partidos políticos vivos y reciclados.
Pero al mismo tiempo expresan los viejos pecados mortales del dedazo, la cargada y el aplatismo, que siempre deja resquemores y fracturas.
Por eso mismo, y como siempre ocurre, unas elites priistas desertaron, por ejemplo, al PAN y MORENA, como Ricardo Ahued Bardahuil, Regina Vázquez Saut, Basilio Picazo, Marcos Theurel Cotero y Jorge Carvallo Delfín, y de manera soterrada, Érick Lagos y Adolfo Mota, jugando con doble, triple máscara.
Allá ellos, aun cuando la noche está muy pesada y más oscura que nunca.
Tanto que y aun cuando el desenlace se conocerá hacia la noche del primero de julio, los escenarios por ahora son de la siguiente manera:
Si en el pasado el PRI ganaba de todas todas, ahora perdería en Veracruz de las cinco, las cinco elecciones.
El PRI ganaría algunas diputaciones locales y federales y perdería la gubernatura.
Ganaría la gubernatura, pero perdería Los Pinos.
Ganaría Los Pinos, pero perdería la gubernatura.
Y/o como en los buenos tiempos, la resurrección sería tan maravillosa que ganaría las diputaciones locales y federales, la senaduría, la gubernatura y la presidencia de la república.

CINCO. Tres candidatos y una silla solitaria

El PRI en Veracruz está en su peor momento y quiere recuperar el trono imperial y faraónico.
El PAN está “en los cuernos de la luna” y busca repetir.
Y MORENA, trepada en las valencianas de AMLO, sueña con entrar al palacio de Xalapa.


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